9 de abril 2009 - 00:00

El inagotable desparpajo del Cavaliere

- La irritativa exhortación de Silvio Berlusconi a los damnificados por el sismo del lunes, a quienes aconsejó «tomar como un fin de semana de camping» el hecho de haber perdido sus casas y verse obligados a vivir precariamente, se suma a otras expresiones de similar tono. A continuación algunas (sólo algunas) de las que mayor polémica provocaron:

- En la cumbre de la OTAN del fin de semana pasado dejó plantada durante media hora a la canciller alemana, Angela Merkel. Más tarde, se justificó diciendo que se había demorado tratando de convencer al presidente de Turquía para que levantara su veto al nombramiento del nuevo jefe de la Alianza. Ante las críticas de los diarios italianos, amenazó con tomar represalias contra la prensa. «Eso es una calumnia en mi contra y una información falsa. No quiero decir que tomaré medidas contra algunos medios o periodistas italianos, pero me gustaría hacerlo», disparó. Luego conjeturó sobre el impacto popular que tendría un llamamiento suyo a un boicot contra ciertos medios.

- En la reciente cumbre del Grupo de los 20 de principios de mes asustó a la reina Isabel II al llamar a los gritos a Barack Obama durante la toma de la «foto de familia» en el Palacio de Buckingham. «¡Mister Obama!», gritó. Sorprendida y molesta, la soberana preguntó en voz alta: «¿Pero quién es? Vamos...».

- El 26 de marzo se refirió a la crisis económica global y a los efectos negativos que ésta está teniendo sobre el nivel de empleo en Italia. A propósito, afirmó que quienes se hayan quedado sin trabajo tienen que «buscar otra cosa que hacer». «Si yo perdiera el trabajo, no me quedaría de brazos cruzados, buscaría otro. No está dicho que se tenga que hacer un mismo trabajo toda la vida», aclaró luego, sin poder evitar una fuerte controversia.

- En febrero provocó indignación en la Argentina al ironizar sobre los «vuelos de la muerte» de la dictadura militar. «Yo nunca insulté a nadie y he recibido muchos insultos. De mí dijeron de todo los señores de la izquierda: que soy el ogro de Arcore, que soy como Hitler, que soy como Mussolini, o como ese dictador argentino que se deshacía de sus opositores llevándolos en avión con una pelota, después abrían la puerta, les daban la pelota y les decían: 'Hace un lindo día afuera, vayan un poco a jugar'. Eso hace reír, pero es dramático», dijo durante un acto electoral en Cerdeña.

- En medio de una oleada de crímenes sexuales a fines de enero, y luego de anunciar el despliegue de 30 mil soldados en varias ciudades del país, el primer ministro declaró: «No se puede pensar en poner en la calle una fuerza tal, deberíamos tener tantos soldados como bellas mujeres. Creo que no lo lograríamos nunca». Para sus críticos la frase pareció justificar las violaciones en base a la belleza de las víctimas.

- Otra gaffe muy recordada involucró a Obama, a quien definió el último 6 de noviembre, poco antes de que asumiera, como «bello, joven y bronceado». Sus dichos, que más tarde justificó y reiteró, fueron ampliamente considerados como racistas.

- Otro hecho memorable se produjo cuando se vio obligado a pedir perdón públicamente a su esposa Verónica, quien lo había conminado a través de una carta abierta. ¿Cuál había sido su pecado? Haberle dicho ante la prensa a una actriz que hoy es ministra de su Gobierno durante una fiesta de su cadena de TV que «si no fuera un hombre casado, te ofrecería matrimonio».

- Sus dos mandatos anteriores dan para un libro. Aún se recuerda que durante la campaña electoral de 2006 recomendó a sus seguidores que leyeran el Libro Rojo de Mao. «Allí descubrirán que Mao no se comía a los chicos crudos, aunque sí los hervía para fertilizar los campos», dijo. La protesta china fue sonora. En otra ocasión, calificó a quienes votaran a la izquierda y no a él como «boludos». En otra, provocó un choque diplomático con Finlandia al señalar que había «seducido» a la presidenta de ese país para obtener su voto a favor de Parma como sede de una entidad de la Unión Europea.

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