Hace tiempo que el jazz y el tango lograron amigarse, pese a que "la típica" y "la jazz" fueron orquestas que compartieron durante años las veladas bailables populares y no faltaron los directores (Lomuto, Mores, Canaro) que introdujeron sin inconvenientes instrumentos más tradicionalmente jazzísticos a sus formaciones tangueras. Lo que costó mucho más fue la convivencia de ambas músicas en las mismas piezas. Y en tal sentido, quizá fue Piazzolla quien brindó una señal fuerte cuando, reconocido admirador de Gerry Mulligan, convocó al gran saxofonista para hacer un álbum en sociedad que llamarían "Reunión cumbre". Actualmente son unos cuantos los músicos que hacen convivir los géneros, entre ellos Pablo Porcelli, quien eligió navegar por igual en ambos mares, sin que nunca quede del todo claro desde qué lugar intenta esa unión. Desde su primer álbum, "Sin rodeo" ( 2000); se ha mantenido firme en esa línea de combinar temas propios y clásicos rioplatenses, con un estilo instrumental y arreglístico que se podría considerar jazzero pero con un aire "canyengue" que no deja dudas sobre su lugar de origen. "Sincronía" es su quinto CD. Fiel a su estilo, hay aquí tangos muy conocidos -"Cristal", "Nieblas del Riachuelo"-, una versión de "Años de soledad" de Piazzolla (precisamente del disco con Mulligan), y varias composiciones propias a las que costaría mucho ponerles un rótulo. Con su ya conocida habilidad para tocar el saxo tenor (en un par de casos utiliza también el soprano), muestra un repertorio bien realizado. Para eso, lo acomparon grandes colegas, como Guillermo Marigliano, Maxi Rozenblum, Claudio Eidler, Leandro Ragusa, Sergio Pilipec y Tito Cartechini.
| Ricardo Salton |



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