8 de septiembre 2009 - 00:00

El “Labour Day” más triste del nuevo siglo

El “Labour Day” más triste del nuevo siglo
Existe una sensación en el mercado de que el banco central y la cartera económica vienen sembrando, en medios, periodistas y analistas amigos, una serie de datos para generar el convencimiento de que las arcas oficiales están sólidas. Mas allá de lo lógico que puede ser este comportamiento, en cuanto al manejo de las expectativas, lo concreto es que mientras la Fed y el Tesoro publicitan que el rescate a las entidades financieras está dejando ganancias inmensas para los contribuyentes (hasta ahora u$s 30.000 millones: el 48% la Fed; el 26%, el FDIC, y el 26% el Tesoro), nada dicen de los u$s 290.000 millones (¿o u$s 400.000 millones?) que costó el rescate de las agencias, de los u$s 250.000 millones que todavía adeuda el sector bancario, de los u$s 80.000 millones cedidos al sector automotor, de los u$s 21.000 millones que por ahora pierde el FDIC, del brutal incremento del déficit a u$s 1,6 billón, etc., exhibiendo un comportamiento más propio de algún malogrado país fronterizo que de la mayor potencia económica del mundo. No es que esto importe demasiado, ya que la huida del inversor pequeño y del mediano ha dejado a los profesionales como dueños del escenario.

Así, la declaración del G-20 de que sin la ayuda de los gobiernos (bajo la forma de una fuerte expansión monetaria, tasas pisadas y déficits crecientes) la recuperación económica todavía no es sustentable, se tomó como una señal positiva para justificar las subas de las distintas Bolsas que ayer permanecieron abiertas. En cambio, lo inconducente que pueden ser las resoluciones del G-20 o las implicancias negativas de estas declaraciones (o las citadas en la primera parte de este comentario), fue algo a lo que pocos quisieron atender.

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