10 de agosto 2011 - 00:00

El mejor resultado K: paridad Alfonsín-Duhalde

Daniel Scioli se mostró ayer en campaña en San Isidro con el imán mediático de votos, Marcelo Tinelli.
Daniel Scioli se mostró ayer en campaña en San Isidro con el imán mediático de votos, Marcelo Tinelli.
El antecedente más inmediato de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del próximo domingo son las internas santafesinas. En aquel primigenio experimento, el Midachi Miguel del Sel ocupó el tercer lugar en el podio y el kirchnerismo, de la mano de Agustín Rossi, amenazaba con desplazar al socialismo de la gobernación. La lectura política surgida de esos comicios nada tuvo que ver con la foto final de la elección provincial del 24 de julio pasado: el Frente para la Victoria de Rossi registró la peor performance de la historia del PJ en Santa Fe, el socialismo de Hermes Binner retuvo el poder y el PRO de Del Sel quedó a menos de tres puntos del oficialismo santafesino, a punto de dar un batacazo electoral sin precedentes en esa provincia.

El resultado del domingo será objeto de múltiples interpretaciones, especialmente en relación con el nivel del participación del electorado, a la marca por encima o debajo del 40% de los votos que alcance Cristina de Kirchner y, sobre todo, al segundo puesto de esa contienda electoral. Este último apartado es el que sigue con más atención la Casa Rosada, donde se descuenta que la Presidente se impondrá en las primarias con un porcentaje que oscilará el 40%, suficiente para proyectar un horizonte favorable de cara al 23 de octubre.

Pero la diferencia que exista entre el segundo y tercer puesto, disputado casi en sociedad entre la Unión para el Desarrollo Social de Ricardo Alfonsín y el Frente Popular de Duhalde, será tal vez el parámetro más certero para definir el futuro de la elección nacional. El kirchnerismo confía en que un escenario de extrema paridad entre Alfonsín y Duhalde impida la materialización del «plan del mejor segundo» que apunta a un espontáneo y natural encolumnamiento del electorado detrás del opositor mejor rankeado en las primarias de este domingo.

Por ahora, ese escenario soñado por la Casa Rosada está cerca de concretarse. Dependiendo de la encuestadora de ocasión, Alfonsín y Duhalde están separados por unos cinco o seis puntos de diferencia. Existieron incluso en las últimas semanas movimientos en el conurbano que tienden a favorecer al duhaldismo y acortar la supuesta ventaja que el alfonsinismo conserva en el tramo final de la campaña para las primarias.

Silencio

La rebelión expuesta de algunos intendentes bonaerenses, como Jesús Cariglino (Malvinas Argentinas), fue seguida en silencio por el kirchnerismo, sin acusaciones de traición ni castigos ejemplificadores.

Circuló incluso una versión sobre un acuerdo tácito entre Duhalde y Daniel Scioli para favorecer al gobernador de Buenos Aires. Sólo así se explicaría la multiplicidad de listas que presenta el duhaldismo en el conurbano, más de 16 sólo en La Matanza, cuatro en Lanús y cinco en San Martín, territorio de Graciela Camaño. El plan apuntaría básicamente a licuar el voto duhaldista para atornillar un aplastante triunfo de Scioli el próximo domingo y sacar de la cancha a Francisco de Narváez, el candidato a gobernador de Alfonsín. Otro detalle alimenta esta teoría: Camaño se negó a ser candidata a gobernadora de Duhalde y el Frente Popular optó por una fórmula casi testimonial, Eduardo Amadeo-Claudia Rucci.

La apuesta de la Casa Rosada por un retroceso de Alfonsín y una remontada de Duhalde en estas últimas 48 horas de campaña tiene también un correlato en el denominado «síndrome del pato rengo», es decir, en la imposibilidad de Cristina de Kirchner de buscar una nueva reelección y el acoso que sentirá de los caciques peronistas famélicos por anotarse en la sucesión presidencial. Una buena elección de Duhalde arrastraría hacia el Congreso a nuevos y valiosos legisladores peronistas que, de consumarse la reelección presidencial en octubre, podrían pasar a engrosar los bloques kirchneristas. Ya ocurrió luego de las legislativas de 2005, cuando la bancada duhaldista que comandaba José María Díaz Bancalari terminó fusionándose con el Frente para la Victoria de Agustín Rossi. Esta vez, el precio de los diputados y senadores del Peronismo Federal sería aún más alto, si se tiene en cuenta el borrador de reforma constitucional que trabaja Eugenio Zaffaroni y que, para habilitar la reelección indefinida, demandaría una mayoría agravada en el Congreso.

En este contexto se leen las declaraciones de Alfonsín, quien ayer expresó su confianza en que saldrá segundo en las elecciones primarias del próximo domingo, con una «ventaja importante» sobre el expresidente Duhalde, quien a su criterio se ubicaría tercero. Una pelea ciega por el segundo y el tercer lugar, con resultados encriptados que sólo podrán interpretarse en la última semana de octubre.

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