8 de diciembre 2008 - 00:00

El mercado de granos busca un nuevo equilibrio

La abundancia de trigo barato en los canales de comercio mundial trajo como consecuencia que laactividad no haya resultado ser tan intensa como en las últimas campañas.
La abundancia de trigo barato en los canales de comercio mundial trajo como consecuencia que la actividad no haya resultado ser tan intensa como en las últimas campañas.
Los mercados de granos siguen observando casi la misma tendencia que los mercados financieros. En la medida en que estas plazas logren estabilizarse, los mercados de cereales comenzarían a funcionar según sus esquemas clásicos de oferta y demanda. La fuerte tendencia bajista del petróleo, que en el curso de la semana pasada testeó los niveles más bajos de los últimos cuatro años, tampoco contribuye a mejorar las cotizaciones de granos.

El mercado de trigo local rebotó de los mínimos registrados en la tercera semana de noviembre, a pesar de que las cotizaciones del viernes para la posición de entrega enero en el Mercado Término de Buenos Aires se ubiquen en menos de la mitad de las que se registraban a mediados del mes de abril pasado.

En el contexto internacional observamos que una importante cantidad de trigo forrajero compite con el maíz. La circunstancia de que Australia se encuentra atravesando una complicada situación por exceso de precipitaciones determina que la cantidad de trigo forrajero se pueda llegar a incrementar en las próximas semanas. La abundancia de trigo barato en los canales comerciales del mundo trajo como consecuencia que la actividad comercial no haya resultado ser tan intensa como en las últimas campañas.

El mercado sigue con atención la evolución de la siembra de soja en Brasil y en la Argentina. En Brasil, la crisis financiera pegó fuerte en el sector agrícola, y los productores enfrentan dificultades para financiar sus siembras, que tampoco encuentran estímulo a su actividad por la reciente caída en las cotizaciones. Además, la fuerte devaluación del real ha incrementado sensiblemente los costos de implantación.

Según un reciente artículo de «The Wall Street Journal», los productores dependen crediticiamente de grandes firmas exportadoras como Bunge, ADM o Cargill. Contrariamente a lo que sucede en los Estados Unidos, donde los productores se financian primariamente través de la banca privada y el gobierno, en Brasil los productores reciben 40% de su financiamiento a través de las compañías agrícolas. Según la citada nota, esta ayuda podría declinar en esta campaña hasta 25%. La crisis global ha restringido a un mínimo el crédito, particularmente para actividades riesgosas y de alta volatilidad de precios, como los commodities agrícolas. Esta circunstancia recortaría la campaña de soja de esta temporada en 2%, de acuerdo con las cifras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Recientemente, la firma de maquinaria agrícola John Deere, con sede central en Moline, Illinois, pronosticó una caída en sus ventas a Sudamérica de 20% en el próximo año, citando como elemento decisivo «las fuertes dificultades crediticias del Brasil». También Bunge ha recortado los pagos anticipados a los productores de ese país en 70% desde el final del año pasado.  

  • Mayores costos

    Los costos totales para producir soja, maíz y algodón en el Mato Grosso brasileño se incrementaron en 42% este año en comparación con el anterior. Hoy los productores racionan fertilizantes y herbicidas para generar ahorros en la implantación, lo que inevitablemente se transferirá en menores rendimientos, una realidad que el mercado acusará tarde o temprano.

    Otra consecuencia de la crisis financiera será la retracción en la demanda de granos y subproductos por parte de países de economías emergentes. Concretamente, la India no importará arroz ni trigo en esta campaña 2008/09, de acuerdo con las declaraciones de su ministro de Economía. La siembra de trigo de invierno en ese país comienza en octubre y la cosecha se lleva a cabo a partir de marzo. Las buenas lluvias del verano ayudaron a sembrar exitosamente los cultivos de arroz, trigo y semillas oleaginosas, lo que no generaría la necesidad de importar trigo ni arroz.

    En el período 2007/08, la India produjo 96 millones de toneladas de arroz y 78 millones de toneladas de trigo, siendo ambos los principales cultivos de este país. En relación con las importaciones de aceites vegetales, la India desaceleró su ritmo de compras recientemente. El país asiático es un neto importador de palma, que adquiere de Malasia e Indonesia, y de aceite de soja, producto que importa de la Argentina y de Brasil.
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