Las lluvias en nuestro país han permitido reanudar las tareas de siembra de soja de segunda.
El mercado de granos sigue transitando un clima de euforia a pesar de haber intentado interrumpir recientemente la tendencia del último trimestre. El mercado pudo sortear sin mayores dificultades algunos elementos bajistas, entre los que podemos señalar:
El clima en nuestro país, algo que mantenía en vilo a las plazas de soja y maíz, y soja en Chicago, ha mejorado en las últimas semanas. Las precipitaciones recibidas en varias regiones han llegado tarde para la mayoría de los cultivos de maíz, aunque han mejorado bastante la perspectiva de la soja, que pudo recuperarse del fuerte estrés de fines de diciembre y principios de enero. Las lluvias han permitido también reanudar las tareas de siembra en soja de segunda, asegurándose de este modo que la implantación a nivel nacional no baje sustancialmente, una amenaza cierta que existía algunas semanas atrás.
Las estimaciones de la cosecha brasileña lucen ahora más optimistas que lo que se reflejaba un mes atrás. En el caso concreto de la soja, algunos observadores comienzan a hablar de la posibilidad de una cosecha récord. Los datos privados y oficiales que se vayan relevando en el curso de las próximas semanas seguramente estarán confirmando esta tendencia.
Es probable que la actividad importadora por parte de China decline en el corto plazo, como consecuencia de los bajos márgenes de molienda que se obtienen en ese país.
Técnicamente, muchos visualizan los récords obtenidos en maíz y soja a mediados de 2008 como objetivos a alcanzar, teniendo en cuenta que algunos otros commodities superaron estos máximos recientemente, aunque el recuerdo de la fuerte baja que se operó luego de haberse alcanzado aquellas metas mantiene cautelosos a los operadores.
Estacionalmente, las cotizaciones de Chicago tienden a declinar hacia finales de enero y principios de febrero.
Por el otro lado, el mercado cuenta también con algunos elementos constructivos para la marcha de las cotizaciones, entre las que podemos destacar las siguientes:
La siembra en Estados Unidos. El balance de oferta y demanda recientemente revelados por el Departamento de Agricultura de ese país (USDA) en su último informe no registra antecedentes, al reflejar la relación entre stocks finales y uso total de soja y maíz más baja de la que se tenga memoria para un informe del mes de enero. Esta situación genera incertidumbre en relación con el comportamiento que tendrán los productores en el momento que deban tomarse decisiones de siembra en el hemisferio norte, en la próxima primavera boreal. La decisión que se vaya plasmando entre los «farmers» estadounidenses resultará una alternativa interesante para analizar de ahora en más. Ni que hablar de la posibilidad de algún inconveniente climático en Estados Unidos o Europa, circunstancias que podrían movilizar las cotizaciones a niveles sorprendentes.
En el cultivo de soja, las disponibilidades conjuntas de los Estados Unidos y de Brasil en el próximo otoño resultarían menores que las del año anterior.
Los pronósticos de crecimiento global de 2011 siguen siendo optimistas, con buenas perspectivas en Asia, liderada por China. Si estos pronósticos de recuperación se materializan, los precios de las materias primas se mantendrán firmes.
En el período comprendido entre octubre y diciembre del año anterior, China importó 14,6 millones de toneladas de porotos de soja, un 44% más que en el año anterior. Sin embargo, las importaciones que se proyectan para los meses de enero y febrero declinarían en relación con 2010 debido a la importante acumulación de mercadería en los puertos, márgenes de molienda más reducidos y las amenazas oficiales de liquidar reservas. De todas maneras, resulta claro que la expansión en la capacidad de molienda instalada en esa nación asegura que este tipo de inconvenientes tengan corta vida.
Los pronósticos climáticos para el hemisferio norte dan cuenta de la probabilidad que la corriente de La Niña continúe en la primavera boreal, lo que podría indicar la continuidad de clima seco en nuestra región y un exceso de precipitaciones en países clave en la producción de aceites tropicales, como Indonesia, Malasia y Filipinas.
Informe de Panagrícola
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