El mercado no adelanta

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Hay quienes sostienen que, poseedor de algún poder mágico (que nunca explican cómo funciona o de dónde proviene), el mercado accionario es capaz de anticipar de manera correcta el futuro. No estamos hablando de esotéricos o nigromantes, sino de personas de buena reputación, racionales en otros aspectos y en muchos casos entre los comunicadores más populares del mundillo financiero (usted los conoce). La realidad es que no hay ni una sola evidencia firme del poder anticipatorio de los precios o por qué en la historia de la humanidad sólo los inversores -preferentemente en acciones- lo poseen. Si hablamos en serio, lo más que podemos decir es que este argumento suele salir a la luz cada vez que transitamos un período de subas que no parecen ser refrendadas por la realidad inmediata ni por las noticias de largo plazo. Cuando aparecen las bajas, misteriosamente este argumento hace lo propio. Nos quedamos así con algo más parecido a una frase "marketinera" (que busca vender mercado a cualquier costa; así que cuidado cuando la escucha y cuídese de quien la esgrime), que con una herramienta racional para la inversión. Tal vez en algunos casos el posicionamiento conjunto de los inversores refrendado en los precios, sea el correcto; pero seguramente en otros no lo es. El problema es que a priori no podemos distinguir qué caso es cada caso. La otra cara de "el mercado adelanta" se utiliza para justificar la paupérrima reacción que exhibe el mercado (la opinión de los inversores reflejada en los precios) a las noticias, un tema del que hemos hablado muchas veces en esta columna y que volveremos a comentar mañana. Tras el tímido 0,18% que ganó ayer el Dow al cerrar en 15.498,32 puntos, haría falta una suba de más del 1,02% (lo que se dio apenas una de cada veinte ruedas del año) para que la semana termine ganadora.

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