2 de junio 2011 - 00:00

“El mundo cambia, pero el humor nuestro se mantiene”

El conjunto de instrumentos informales Les Luthiers presentará desde mañana el cuarto espectáculo-antología de su historia, «¡Chist!».
El conjunto de instrumentos informales Les Luthiers presentará desde mañana el cuarto espectáculo-antología de su historia, «¡Chist!».
«Desde nuestro nacimiento como grupo, el mundo ha cambiado mucho, pero afortunadamente nosotros no. Incorporamos instrumentos, recorrimos más géneros, aprendimos a tocar y a actuar mejor, pero el humor de Les Luthiers tiene un sello que no cambia», dice Daniel Rabinovich, uno de los integrantes del conjunto de instrumentos informales más famoso de las últimas cuatro décadas, en su diálogo con este diario.

Les Luthiers, integrado también por Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna y Carlos López Puccio, estrena mañana su nuevo espectáculo, «¡Chist!», que en verdad es una antología de algunos números de sus años recientes.

Daniel Rabinovich: Esto tampoco es nuevo sino que ya lo hemos hecho en otras tres oportunidades, «Viegésimo aniversario», «Grandes hitos» y «Las obras de ayer». Y el ensamble siempre funciona: nos reunimos, seleccionamos aquellos números que más nos han gustado, les hacemos algunos ajustes de partitura y sonido, no muchos, pero habitualmente no tocamos ni una palabra del texto. Siempre compusimos de tal forma que los números no envejecieran ni estuvieran sujetos a hechos tan puntuales que después perdieran toda vigencia. Por ejemplo, en «¡Chist!» está incluido «Innovaciones», sobre un político que quiere encargarle a un músico una reforma al himno para que ensalce su propio gobierno. Ese número es de mediados de los 90, durante la presidencia de Menem, y ahora está Cristina de Kirchner y lo seguimos haciendo. El humor no apunta a ninguna figura concreta. Y eso también permite hacerlo en nuestras largas giras por España y América latina.

P.: ¿Hubo algún género que dejaran de hacer para evitar justamente que en el exterior no los comprendieran?

D. R.: Sí. El folklore. Si bien tenemos números que queremos mucho, como «El explicao» y «Añoralgias», cada vez que los llevábamos afuera se planteaban problemas de comprensión ya que no existe la misma complicidad que podemos tener con el público argentino. Pero es el único género, todos los otros los seguimos haciendo.

P.: ¿Cómo sienten ustedes el feed back del público a lo largo del tiempo?

D.R.: Afortunadamente, la adhesión es siempre la misma, y lo que más nos sorprende es que haya tanto público joven en nuestras funciones. Gente de 15, 18, 20 años, es decir, que tiene la edad de mis nietos, están entre nuestros fanáticos, y eso es un dato social muy bueno.

P.: Sí, lo es. Pero ¿se podrían hacer hoy números como los que hacía Les Luthiers, por ejemplo, en los años del Di Tella? El marco cultural no es el mismo. Hoy no se entendería, por ejemplo, la parodia al engolado locutor que presenta ópera en la radio porque ya no existe.

D.R.: Es verdad, en nuestra juventud existían muchas más radios que difundían música clásica, y a esa clase de locutor se repetía, pero eso no nos impide jugar con determinados tipos de personajes aunque ya no tengan existencia real. Son humorísticos por sí mismos, como muchos otros que también hacemos aunque nunca hayan existido como tales.

P.: ¿Qué otro número incluye «Chist»?

D.R.: Está uno de nuestros grandes éxitos de los últimos años, «Educación sexual moderna».

P.: Sí, aquel que escandalizó tanto a un cura de Malargüe el año pasado.

D.R.: [riendo] Es verdad. Parece mentira que todavía exista cierta gente que quiere censurar.

P.: A propósito, ese número lo estaba haciendo un grupo coral de jóvenes, «Luthiereces». ¿Tenían los derechos, verdad?

D.R.: Claro que sí. Hay muchos grupos que interpretan nuestra música, nuestras partituras están disponibles para ello.

P.: ¿Están preparando simultáneamente algún show con números nuevos?

D.R.: No, recién estamos estrenando esta antología, y cada espectáculo nuestro nos lleva casi tres años en el país y el exterior. Así que no, nada todavía.

P.: ¿Pero lo harán?

D.R.: Vamos a ver, vamos a ver. No se olvide de que todos nosotros ya estamos cerca de los 70 años. En principio, vamos a disfrutar de «¡Chist!».

Entrevista de M.Z.

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