13 de julio 2011 - 00:00

El músculo no duerme

El seleccionado argentino se entrena hasta cuatro veces por día en Estados Unidos. El plantel está unido y con muchas ganas

A full. El rosarino Tomás Vallejos pica en punta en uno de los arduos entrenamientos en Pensacola.
A full. El rosarino Tomás Vallejos pica en punta en uno de los arduos entrenamientos en Pensacola.
Se notan rostros fatigados. Luego de cada sesión de entrenamiento, ya sea en el gimnasio o en cualquiera de los impecables campos de entrenamiento al aire libre que tiene el complejo Athletes Performance, en Estados Unidos, se les cae un poco los hombros a cada uno de los integrantes de la preselección de Los Pumas con miras al mundial de Nueva Zelanda. Algunos, los más experimentados como Felipe Contepomi, Pato Albacete o el santiagueño Leguizamón marcan el rumbo y toman el rol predominante en cada conversación. Los más jóvenes, como Nico Sánchez, Juan Imhoff o Andrés Bordoy, observan y asienten. Saben que el esfuerzo tendrá su recompensa y que el Mundial, el sueño para cualquier rugbier, está a la vuelta de la esquina. En las mentes de los más grandes todavía resuenan los ecos de la gloria de 2007, mientras que a los chicos se les viene la imagen de algún póster del Negro Blanco, Michael Fox, Hugo Porta o Jonah Lomu pegado en la pared del cuarto. De las hazañas que vieron y que les contaron.Y sueñan. Pero mien-tras tanto, trabajan.

Todos demostramos mucha solidaridad. Ojalá este esfuerzo nos dé réditos en cuanto a la unión y a conocernos entre los más grandes y los chicos, a que podamos estrechar buenos lazos, dijo Felipe Contepomi.

No hay diferencia de edad y ni siquiera regionalismos. Los veteranos andan con los chicos, y los rosarinos con los tucumanos o con los capitalinos. Sin egoísmos, se puede trabajar con más armonía. Y Los Pumas lo demuestran llevando esa premisa a la práctica.

Empezamos con muchas ganas, ponemos lo mejor de cada uno en los entrenamientos y todos estamos muy concentrados en lo que tenemos que hacer. Es un buen momento para compartir 15 días donde el rugby no es algo habitual y donde podemos trabajar con tranquilidad, contó la voz autorizada de Contepomi.

Las tareas en Pensacola están bien organizadas. Se trabaja en tres y hasta cuatro turnos. Se reparten horas de gimnasio con trabajos tácticos. Tati Phelan y compañía le ponen mucho énfasis a los detalles. Por eso trabajan con cada línea de manera separada. En más de una oportunidad el coach trabajó con cuatro grupos, integrados por los primeras líneas por un lado, otro compuesto por los segundas y terceras líneas, otro compuesto por los medios y los centros y un último grupo integrado por los wings y fullbacks.

Cada grupo entrena por separado por espacio de una hora y media durante la mañana. Los ejercicios son cortos pero de mucha intensidad, obligándote a dar el máximo para seguir mejorando. La idea es que cada uno mejore sus falencias y para esto hay un seguimiento bien individualizado de cada jugador, expresó el tercera línea rosarino Leonardo Senatore.

El músculo nunca duerme en Pensacola. La ambición trabaja al máximo. La estirpe Puma sabe que hay un prestigio que mantener y por eso, hombro contra hombro, van.

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