Salinger es el apellido y el enigma de uno de esos casos extraordinarios que cada tanto ofrece la literatura. Con un sólo libro, "El guardián entre el centeno", también conocido como "El cazador oculto", alcanzó la fama mundial, y desde su aparición en 1951 se convirtió en libro de culto, y un long seller que lleva vendidos 70 millones de ejemplares. Allí cuenta las experiencias en Nueva York de Holden Caulfield -un adolescente rebelde, inadaptado, inmaduro, ingenioso y brillante, un magnífico prepunk- después de ser expulsado de su escuela secundaria.
Durante un tiempo, la novela que tiene más de medio siglo, fue cuestionado por su lenguaje, la presencia de las drogas más elementales (tabaco y alcohol), la sexualidad explícita. En Estados Unidos en un par de décadas pasó de ser el libro más prohibido para el sector juvenil, a ser de lectura obligatoria. La obra siempre sumó aspectos provocativos, escandalosos y cholulos, que hicieron crecer la leyenda de Jerome David Salinger, "el escritor que se convirtió en invisible", en un ermitaño, tras aquel desmesurado éxito inicial. Este "Salinger", que se pretende una "biografía oral" y coral, que recluta y hace hablar a viejos amigos de Salinger, que exalta el que arrastra a sus jóvenes lectores a leer narrativa, no deja de lado las obvias referencias a que Mark David Chapman, el asesino de John Lennon, y John Hinkley, el hombre que intentó matar a Ronald Regan, eran cultores de "El guardián entre el centeno" (seguramente también Lennon lo era), y ofrece testimonios de adictos a la novela tan literariamente importantes como Danny De Vito, Martin Sheen, Edward Norton y John Cusak, entre otras stars de Hollywood.
El desbarajuste de este libro comienza por la obsesión comercial y "artística" de Shane Salerno, quien desde 2005 venía trabajando en secreto en un documental sobre "Salinger, el escritor ermitaño", que finalmente presentó en 2013. Según Salerno su película (como luego su libro) permite acceder "a los amigos, colegas y el círculo más íntimo del escritor, gente que no había hablado nunca ante frente a una cámara, a lo que se agrega fotos, cartas y materiales que jamás habían sido vistos".
En diciembre de 2013 la revista "Time" publicó la lista de las "Diez peores películas del año", donde el documental "Salinger" ocupó el segundo lugar porque algún votante pensó que podía ser peor aun. Los críticos más considerados sostuvieron que sobre la fascinante personalidad de un gran escritor lo primero que se han dejado de lado son sus escritos. No importaron ni sus otros libros publicados, "Nueve cuentos", ni "Franny y Zooey", ni "Levantad, carpinteros, la viga del tejado" ni "Seymour: una introducción", pero sí ofrecer el "adelanto" de que, a partir de 2015, aparecerán cinco cuentos nuevos sobre la familia Glass, una novela sobre su primera mujer la alemana Sylvia Welter, con la que se casó al fin de la guerra, el diario de un oficial de contrainteligencia, algunas otras historias de Holden Caufield, y una manual de filosofía vedanta, de la que Salinger era profesante. Con una devoción teatral esta pretendida "biografía total" está dividida religiosamente en cuatro actos. "Brahamacharia: aprendizaje", "Garhasthiaque. Deberes del dueño de una casa", "Vanaprastha. Retirarse del mundo", "Sannyasa. Renuncia al mundo".
Va explicando que el desembarco como soldado en la Segunda Guerra, la entrada en Duchau, el tener que matar para sobrevivir, ver tantos muertos, lo traumó para siempre. El slogan sería: "la guerra lo destruyó y lo convirtió en una gran artista. La religión le ofreció consuelo espiritual y liquidó su arte". Para armar esta especie de fichero con frases sacadas de aquí y de allá, en un atolondrado montaje, en un descompensado tratamiento de los temas, el documentalista Salerno se juntó con David Shields, periodista de "The New York Times", que acababa de publicar "Cómo la literatura salvo mi vida". Entregan de la vida de Salinger versiones repetidas, redundantes, informes banales, entrevista sin interés junto a otras atractivas. Cuenta de "los otros traumas": el que su amada Oona O'Neill se casara con Chaplin, su fijación con las "lolitas", los pequeños chismes de barrio, el hecho de que no se borrara porque no tenía nada más que decir (en una mezcla de Juan Rulfo y Marcel Duchamp) ni por estrategia publicitaria. Se habla de muchas cosas, pero nada de lo que es la esencia de un escritor. Salerno y Shields son una especie de mezcla de paparazzi y groupies, que no se sabe si aman u odian a Salinger, pero están dispuestos a cosechar a partir de una de los mayores escritores de culto del siglo XX.
| M.S. |



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