Donald Trump es una persona a la que le gusta presentarse como alguien simple, directo y que le gustan las cosas en “blanco sobre negro”. Esto es una de las mejores características que lo acercan a sus votantes, pero a riesgo de quedar en offside cuando la realidad no es tan lineal (¡bah!, casi siempre).
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Bloqueo en el estrecho de Ormuz: la jugada de Donald Trump que Irán logró esquivar
A pesar de la fanfarria, el bloqueo norteamericano a Irán es un colador, que solo demuestra la impericia de los contendientes Ninguno de los dos se beneficia ni sale muy perjudicado, y quien lo paga es el resto del mundo y sobre todo los más pobres.
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Mientras JD Vance ya arribó a Pakistán para comenzar la segunda rueda de negociaciones de paz con Irán, Donald Trump -casi como queriendo boicotearlo- eleva su retórica amenazando al régimen, viendo como su estrategia de bloqueo no le aportó ninguna ventaja
El 12 de abril por la tarde, cuando quedó claro que no se había avanzado demasiado con las conversaciones de paz en Pakistán -en lo cual algo de culpa tuvo- anunció que en respuesta al control del estrecho de Ormuz impuesto por Irán, la marina norteamericana bloquearía el paso de cualquier nave por el estrecho.
En enero de este año, en lo que comenzaba a ser una muestra de fuerza, la marina norteamericana ya tenía posicionados unos diez barcos en la zona del Golfo (normalmente eran ocho). En febrero treparon a cerca de dieciséis y para marzo llegaron a casi una veintena. Incluyendo las naves de soporte, en la actualidad serían cerca de 27 navíos, con dos portaviones (hay un tercero a punto de llegar) y algo así como 16 destructores y cruceros.
Una flota importante, aunque lejos de los 71 barcos que había enviado Bush padre durante la Operación “Tormenta del Desierto en 1991 o los 55 de Bush hijo durante “Libertad Iraquí” en 2003.
Lo cierto es que cuando Trump anunció el bloqueo, el estrecho estaba relativamente abierto al tráfico marítimo. A poco de iniciada la guerra y a pesar de la propaganda aliada afirmando que ninguna nave circulaba, comentamos que si bien se había frenado el paso de otras naves (unas 22 que fueron atacadas, aunque no todas por el fuego Iraní), Irán estaba exportando más crudo que antes de la guerra.
Para mediados de marzo se supo que los iraníes habían comenzado a cobrar un “peaje” en torno a los u$s2 millones (o u$s1 por barril de crudo transportado) a los barcos que quisieran cruzar el estrecho, cosa que el parlamento Iraní aprobó formalmente el último día de ese mes.
Las estimaciones son que, desde el comienzo de la guerra hasta que se declaró el bloqueo yanqui, pasaron por el estrecho unas 279 naves, 43 por día (data de Kpler). Cierto que esto está muy por debajo de las más de 100 diarias de preguerra.
A simple vista, la estrategia de Trump parece lógica: no dejo pasar a los barcos con petróleo de los iraníes, con esto los ahogo económicamente -el bloqueo le costaría teóricamente a Irán unos u$s450 millones por día, y u$s30 millones a los EEUU- y de paso debilito la economía china (EEUU queda como el gran árbitro mundial en la producción y distribución de gas y petróleo, contrabalanceando el poderío chino en tierras raras) y los obligo a intervenir a mi favor.
Pero como dijimos, los desarrollos mentales del presidente norteamericano a veces son demasiado simplistas. Fuera de la zona del golfo, en aguas internacionales, Irán tiene almacenado en unas 163 naves de la “flota fantasma”, casi 158 millones de barriles de crudo (más otros 20 millones en Malasia), esto es el equivalente a 85 días de exportaciones.
Está bien que surge de las respuestas de quienes acceden a internet, pero pareciera que la idea de que el cociente intelectual de los iraníes es mayor que el de los norteamericanos (106,3/104,8 a 101/97,4) tal vez no sea tan disparatado… ¡ah!, los israelíes 102/99,1 y los argentinos 97/93.
Esto explica por qué Irán no tiene apuro en ceder ante Estados Unidos y también por qué, junto con la flexibilización de las exportaciones de crudo ruso, el precio del Brent no superó los u$s120.
Desde que comenzó el bloqueo, los norteamericanos han detenido 24 naves (la mayoría intentado entrar al Golfo Pérsico), seis en las primeras 24 horas, una de ellas el MV Tousaka este domingo a la fuerza, luego de perseguirla durante seis horas y atacar su cuarto de máquinas, a lo que suman un petrolero el M/T Tifani que circulaba por el océano Indico bajo bandera de Botsuana -este caso más pacíficamente- en las últimas horas (el 16 se dio la orden de extender el bloqueo mas allá de la zona del estrecho).
El viernes pasado, el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, anunció que el estrecho quedaba “totalmente abierto” a todos los barcos comerciales, con lo que algunas naves griegas e indias comenzaron a cruzarlo.
En un principio, Trump lo celebró declarando que era “un gran día y brillante para el mundo” y que Irán nunca más cerraría el paso: “Este será un gran y brillante día para el mundo porque Irán acaba de anunciar que el Estrecho de Ormuz está completamente abierto y listo para los negocios y el tránsito total. Pero el bloqueo naval con la mayor marina del mundo, del mayor poder militar que el mundo haya visto, lo construimos nosotros”.
Por alguna razón, lo que posiblemente fuera un paso para descomprimir tensiones por parte de Irán, al día siguiente Trump lo tomó como una señal de debilidad y escaló su batalla verbal declarando que el bloqueo continuaría hasta que Teherán cediera en todo.
La respuesta casi inmediata de los iraníes fue volver a cerrar el estrecho y atacar a cualquiera que quisiera cruzarlo sin un nuevo permiso (al menos 35 naves tuvieron que dar la vuelta).
Durante las menos de 36 horas que estuvo abierto (de un lado), la estimación es que alcanzaron a cruzar unos 40 barcos, incluyendo una o dos de pasajeros, de las casi 600 naves que se encuentran prisioneras en el Golfo. De lo que hablamos acá es de barcos registrados y no sancionados por los EEUU.
A pesar de toda la pirotecnia, idas y vueltas, y que el jefe del Comando Central Norteamericano, el Almirante Brad Cooper anunció la semana pasada que se había frenado todo el ingreso y egreso de barcos a Irán, el goteo de los barcos fantasmas continuó.
El domingo fue uno, el lunes siete, tres en lo que va del martes…la estimación es que desde el 13 de abril al menos 27 barcos fantasmas rompieron el bloqueo norteamericano, por lo que se sabe unos ocho petroleros ingresaron al golfo y salieron al menos once tanques de petróleo y gas más dos superpetroleros que transportaban unos dos millones de barriles de crudo.
El problema es que los norteamericanos cuentan con apenas 15 barcos para implementar el bloqueo a lo largo de casi 500 kilómetros de costa, y para no arriesgar los barcos los tienen al menos a 100 kilómetros del borde de Irán (el portaviones Abraham Lincoln fue visto la última vez a 200 kilómetros).
Cuando inician una maniobra de intercepción, al mismo tiempo deben preparar una maniobra defensiva, lo que inmoviliza otras naves, y están obligados a transportar una tripulación extra que se debe quedar a bordo de cada nave tomada, en caso de que no cuenten con la colaboración de la tripulación original (10 barcos, 10 tripulaciones extra; 50 barcos, 50 tripulaciones,…)
La realidad es que el bloqueo esta lleno de agujeritos, y si bien complica a Irán (dejemos de lado los cuestionamientos legales que conlleva), está lejos de servir como un factor determinante para llevarlos a capitular.
Tal vez sirva para ablandar a alguno o ambos contendientes -tanto Irán como los EEUU, y el mundo pierden con ello- y entonces se arrimen posiciones en pos de la paz. Ojala así sea (por ahora, parece que J.D.Vance se reúne este miércoles en Islamabad con Mohammad Bagher Qalibaf, lo que supone una extensión de facto de la tregua pactada durante la primera reunión).













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