4 de enero 2018 - 00:00

El noble animal que no le gustaba al generalísimo

¿Hubo de veras un toro como Ferdinando, al que las multitudes vitorearon, no por su bravura sino por su mansedumbre? ¿Y es cierto que el generalísimo Franco prohibió el cuento de Leaf y el corto de Disney? Junto a la nueva versión, ampliada y actualizada, resurgen también las dos historias originales.

Ese toro existió. Se llamaba Civilón, y no era nada manso. Un día, peleando con sus hermanos mayores, recibió una cornada en el cuello. Para curarlo hubo que tomar varias precauciones. Pero milagrosamente la hija del dueño, Carmelina Cobaleda, de solo 7 años, lo llamó como si fuera un animal doméstico: "Ven que te damos el remedio". El toro la miró, la estudió, y ahí fue lo más tranquilo. Se dejó acariciar, y con el tiempo también llegó a comer de la mano de la niña, y del resto de la familia. "Un toro sociable", tituló su nota un diario de la época. Hasta que el dueño lo vendió para una corrida.

Según los organizadores, bastaría azuzarlo un poco para que diera un espectáculo de bravura similar al que habían dado sus ancestros. Pero el día señalado, el 16 de julio de 1936 en la plaza de toros de Barcelona, hubo algo nunca visto: con su total indiferencia el toro desesperó al torero, que no lograba enfurecerlo por nada, y enamoró al público, que pidió "el indulto". Lástima que solo dos días después, el 18 de julio, empezó la Guerra Civil Española. ¿Y qué pasó entonces con Civilón? Unos dicen que se lo comieron "los rojos". Otros, que volvió al campo de su amiguita y murió de viejo. Cada uno elige su final, ¿por qué no?

Entretanto, la historia había cruzado las fronteras, inspirando al norteamericano Munro Leaf su cuento infantil "The Story of Ferdinand". Que a su vez inspiró a Walt Disney el corto "Ferdinando el toro", ganador de un Oscar. Ahora dicen que Franco prohibió el cuento y el corto, pero nadie ha encontrado el expediente de censura que lo pruebe, y eso que los burócratas de entonces guardaban todo. Eso sí, hay un detalle curioso: por las dudas, la primera edición del cuento publicada en España ambientaba la historia en México.

P. S.