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El Norte sale a rescatar la quinua
Considerado el primer cultivo de los Andes, la quinua no posee gluten, lo que la hace propicia para la alimentación de los celíacos.
Uno de estos cultivos es la quinua, un seudocereal con una tradición de más de 5.000 años. Este grano, algo más pequeño que el de arroz, fue el principal alimento de los pueblos incaicos, y su principal característica es no contener gluten, lo cual posibilita a los pacientes celíacos contar con un alimento adecuado a sus necesidades. Es además muy rico en proteínas y vitaminas A, B, C, B 12, entre otras características.
Los granos, una vez hervidos, se parecen mucho al arroz, con un rendimiento muy parecido, pero a diferencia del tradicional grano tiene proteínas como la carne. Considerado el primer cultivo de los Andes, se practica a una altura que oscila entre los 2 a 4 mil metros y abarca una franja que comprende los departamento de La Poma, Rosario de Lerma, Andes, Polinos, Pallugasta, departamento de Cachi, Cafayate, hasta San Carlos, todos ubicados en la provincia de Salta. Se estima que la superficie destinada al cultivo suma unas 35 hectáreas, con una producción calculada en unos 1.200 a 1.300 kilos por hectárea.
Si bien la producción de quinua en el país tiene un volumen que oscila entre los 30 y los 40 mil kilos al año, su precio con relación a lo que se paga la producción con origen en Bolivia, Perú o Ecuador es alto, porque esos países son grandes productores y fuertes competidores que venden su producción muy barata.
Incluso en la región de Cafayate este cultivo convive con los viñedos de la región, donde la industria del vino se atomizó en la década del 90, numerosos pequeños bodegueros y viñateros que realizaban esas producciones en formas casi artesanal desaparecieron de los circuitos productivos y muchos debieron emigrar a los cinturones de las grandes urbes.
Apoyo
«Si hubiese una política proactiva para la quinua, podríamos salvar a los habitantes de todos estos departamentos, porque su producción es netamente artesanal; incluso, este trabajo ocuparía a toda la familia», sostiene José de Guardia de Poté, coordinador del Congreso de Quinua que se realizó semanas atrás en Salta y uno de los principales impulsores de esta actividad desde la organización Procasa (Promoción de los Cultivos Andinos).
En el piemonte de la Cordillera, a partir de los dos mil metros de altura, los suelos son francoarenosos y allí se puede arar, aporcar y luego se realiza la siembra de la semilla al voleo. Un dato para tener en cuenta es que la quinua no soporta la aplicación de agroquímicos y la práctica de este cultivo se hace en forma totalmente orgánica, lo cual le da un precio y un alto valor agregado porque los europeos son verdaderos entusiastas de este tipo de cosas.
La quinua se puede utilizar para producir harina, sopas, postres de diferentes tipos, incluso hasta fideos de harina de quinua. Hoy los productores buscan tener su propio molino para darle valor agregado al seudocereal, que tiene hasta 12 o más variedades. A su vez, aún no hubo avance en el intento de hacer leche fortificada con quinua.
En Pallugasta, departamento de Cachi, un intendente ya fallecido dio un fuerte impulso a la producción de quinua y ayudó a mejorar la situación de muchos pequeños productores. Si bien en 2004 hubo un intento del Gobierno de Juan Carlos Romero por impulsar la producción de quinua, éste no prosperó, se creó un programa que duró dos o tres años y luego se desactivó por la falta de una verdadera política económica en ese sentido. De todos modos, se mantuvo el Procasa, desde donde se busca impulsar la práctica de este cultivo y otros autóctonos de la región.
Desde Salta, Guardia de Porté asegura que con la intervención del Gobierno provincial se podría dar una solución permanente a todos los productores que practican este cultivo, y añade: «En la ciudad de Salta se reparten 25 mil bolsones alimentarios, y si a cada uno le sumásemos un kilo de quinua, el Estado tendría que comprar 25 mil kilos y de ese modo se beneficiaría a los pequeños productores de la región que tienen entre 30 y 35 hectáreas dedicadas a esta producción».


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