El nuevo Freddy Krueger no supera al original

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«Pesadilla en la calle Elm» (A Nightmare on Elm Street, EE.UU., 2010) Dir.: S. Bayer. Dir.: J. Earle Haley, K. Gallner, R. Mara, C. Brown. 

En la era de los remakes de clásicos modernos del terror, ya resucitó Jason y ahora le tocó, más increíblemente, a Freddy Krueger, personaje terrorífico en un principio, gracias a la excelente primera película dirigida por Wes Craven, pero luego desdibujado en sucesivas secuelas, hasta convertirse en una especie de bufón macabro y cartoonesco. Eso sí, siempre querible como ícono del género.

La nueva versión empieza muy bien, con un prólogo fuerte en el que un tipo que se va quedando dormido en un bar y termina autoagrediéndose, en lo que la gente piensa que es un aparente suicidio, aunque el público ve a Freddy Krueger atacándolo al meterse en sus pesdadillas. Conviene no llegar tarde al cine: este prólogo y el primer tercio de la película son lo mejor y mas recomendable de un producto que luego se va cayendo, no de manera espantosa pero sí lo suficiente como para que el nuevo Freddy no pueda ser una competencia seria para el original interpretado pro Robert Englund, a quien se lo extraña un poco.

Jack Earle Haley es un Krueger más serio, obviamente con las mismas garras metálicas, el sombrero y el famosísimo suéter rayado, y recién cuando éste villano onírico empieza a cobrar vuelo con más sarcasmo y chistes terriblementer negros, la trama no le da más cuerda y la película se termina de manera bastante previsible.

Lo interesante del concepto de las películas de Freddy, especialmente la primera y la tercera (sin duda las dos mejores de la larga saga) es la capacidad de este monstruo del inconsciente colectivo de un pueblo para interactuar con el mundo real, pero mientras sus víctimas duermen y caen en sus garras. En el primer film, Craven acentuaba esta punto dándole al guión una estructura de policial de «falso culpable» (es decir donde el héroe es acusado de un crimen que no cometió y debe demostrar su inocencia). Además, le daba un rol coprotagónico a John Saxon, como el policía y padre que conoce mejor que nadie el secreto oscuro de un pueblo, que tiempo atrás tomó la justicia en sus manos, creando así al monstruo.

Un guionista tan talentoso como Wesley Strick (nada menos que el de «Cabo de miedo» de Scorsese) logra revivir bien a Krueger en la primera parte del film, cuando éste va liquidando una por una a sus víctimas sin que los demás puedan saber qué demonios está pasando. Como el argumento elimina la que podríamos llamar subtrama policial, una vez contado el pasado del abusador de Krueger antes de morir horriblemnte quemado, el asunto se sintetiza en la lucha de los dos últimos sobreviventes contra el villano, lo que simplifica demasiado las cosas.

Samuel Bayer es uno de los mas famosos directores clips y documentales de rock de Metallica o Smashing Pumpkins, y tal vez por eso el miedo aquí se dispara tanto de las imágenes como del sonido, con una escalada de golpes de efecto y ruidos estridentes diseñados con un ingenio y precisión técnica asombrosos.

Lamentablemente, el elenco esta un poco descuidado, empezando por un gran actor como Clancy Brown totalmente desaprovechado, Los que no tuvieron oportunidad de ver la primera Pesadilla de Freddy en un cine, tal vez aprecien más este remake. Los fans del personaje, difícilmente vayan a destronar al superior Freddy Krueger que encarnaba Robert Englund del podio de los mejores monstruos del cine de las últimas décadas.

D.C.

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