24 de septiembre 2013 - 00:00

El objetivo de matar más y por más tiempo

París - Al igual que el comando que estuvo atrincherado durante tres días en 2008 en Bombay, antes de ser neutralizado, los shabab ("jóvenes") somalíes que ocuparon un centro comercial de Nairobi buscaron mantenerse por el mayor tiempo posible en el primer plano mundial, lo que consideran una victoria.

Para un movimiento que demostró que no le faltan voluntarios para misiones suicidas, la publicidad internacional que aporta una operación como la lanzada el sábado en el centro comercial Westgate tiene un valor inestimable y al mismo tiempo es fácil de organizar, señalaron expertos.

"Los shabab pierden terreno en Somalia, ya no son tan fuertes como antes", explicó el británico Alex Vines, director del programa África del instituto de investigaciones londinense Chatham House. "Un ataque como éste los mantiene en el centro de atención. El objetivo es sacar de él la mayor publicidad, demostrar que mantienen sus capacidades operativas y que son capaces de organizar un ataque terrorista espectacular fuera de Somalia", agregó.

El objetivo del comando armado con armas automáticas y granadas, como en Bombay en noviembre de 2008, no es tomar rehenes y luego negociar, sino matar la mayor cantidad de "infieles" y resistir el mayor tiempo posible a las fuerzas que los enfrentan.

En declaraciones hechas ayer a la BBC, un hombre llamado "Abú Omar", presentado como un comandante de los shabab, afirmó que estaba en contacto con el comando y sostuvo que negociar no estaba en los planes. Según él, se trató de kamikazes que no van a tratar de escapar vivos y son, por ello, tanto más temibles. "Todo muyaidin quiere morir en nombre de Alá para convertirse en mártir, esto es algo que desconcierta totalmente a los occidentales", dijo.

Frédéric Gallois, exjefe de la brigada de élite de la Gendarmería francesa (GIGN), estimó que ese tipo de ataque apunta a "obtener con su duración un efecto más terrorífico que un atentado".

"Mientras controlan el tiempo, pueden hacer que se eternice la tensión dramática", dijo el experto. "Para la Policía y el Ejército kenianos, lo importante es salvar la mayor cantidad de rehenes y al mismo tiempo hacer cesar el drama", añadió.

Para intervenir en tales circunstancias, se necesitan unidades bien equipadas y especialmente entrenadas, lo que Kenia no necesariamente tiene. Una fuente de la seguridad keniana indicó que miembros de una unidad de israelí experta en la materia llegaron a Nairobi e intervinieron junto a las fuerzas locales.

Vanda Felhab-Brown, del Center for 21st Century Security and Intelligence de la Brookings Institution de Washington, consideró que es muy probable que el ataque de Bombay en 2008, llevado a cabo por diez islamistas entrenados en Pakistán contra blancos como una estación ferroviaria, hoteles y un centro judío, haya inspirado a los somalíes. En aquel caso, los agresores resistieron desde un miércoles hasta un sábado, atrincherados con los rehenes. En la operación murieron 166 personas y 300 fueron heridas. Nueve de los diez atacantes murieron también en los enfrentamientos.

"Los grupos terroristas se copian a menudo unos a otros" la manera de operar, señaló la experta. "Existen pruebas de que tales operaciones incitan a otros grupos a adoptar los mismos métodos, como fue el caso en los años 70 con los desvíos de aviones. No necesitan para ello reunirse o cooperar", añadió.

La elección como blanco del centro comercial, como la de los grandes hoteles en Bombay, responde a la condición de símbolo del lugar tanto como al hecho de que sea fácil de atacar.

Westgate aparecía como "un blanco evidente, en un barrio acaudalado, con numerosos extranjeros, el símbolo de la opulencia occidental en Kenia", a lo que se agregó que el único equipo de seguridad estaba constituido por "unas pocas personas sin armas que registraban los bolsos y hacían pasar a la gente por el detector de metales", recalcó Felhab-Brown.

Agencia AFP

Dejá tu comentario