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El otro Schoklender negó que las Madres pagaran campañas
Pablo Schoklender
Propósito
Como había anticipado este diario, Pablo Schoklender decidió tomar la iniciativa para diferenciarse de la estrategia de su hermano, que semanas atrás decidió retomar los contactos con los medios, asumir su propia defensa y reclamarle a Oyarbide ser indagado. El hermano menor y también exapoderado de Madres, en cambio, presentó un escrito en el que ratificó su voluntad de colaborar con el magistrado y remarcó la necesidad de evitar «expresiones espasmódicas, parciales y apartadas de un conocimiento objetivo del legajo, que lejos de aportar claridad a su trámite lo impregnan de una carga psicótica que necesariamente envuelve a todas aquellas personas» involucradas.
«Concretamente, entonces, frente a las curiosas e intempestivas manifestaciones vertidas públicamente por mi hermano, me veo en la necesidad de aclarar ciertos hechos, despejando interrogantes que han sido erróneamente analizados en distintos ámbitos, y que entiendo podrían perjudicarme en el marco de este proceso», añade el escrito entregado por los abogados Gonzalo Romero Victorica y Ramiro Rubinska.
A continuación, Pablo destaca que hubo «una pelea entre ambos» que derivó «en un total alejamiento», y dijo no compartir las declaraciones públicas de su hermano «plagadas de falacias e injurias». «Somos dos individuos diferentes, con responsabilidades diferentes y actitudes diferentes, tanto durante nuestro paso por la Fundación Madres de Plaza de Mayo cuanto a la hora de enfrentar este proceso. Cada uno deberá dar cuenta de sus actos, en forma separada», aclara.
El hermano menor desmintió a Sergio respecto de la acusación contra Madres por presunto financiamiento de candidatos del Frente para la Victoria. También envió una señal conciliadora al Gobierno al señalar que «las autoridades políticas que tuvieron vinculación con el proyecto Sueños Compartidos, y en particular la Secretaría de Obras Públicas de la Nación, acompañaron las actividades del programa respetando los límites de su actuación, colaborando de manera franca en su desarrollo, sin que se hayan verificado injerencias indebidas u obtenido beneficios por tal razón».
La actitud, sin embargo, no fue suficiente para evitar dos allanamientos ordenados por Oyarbide. Ayer realizó un procedimiento en el laboratorio Lenity, que tuvo como socio a Manuel Camet, un empresario estrechamente ligado a Pablo, y el viernes había concretado otro en la productora de contenidos audiovisuales Habemus, propiedad del menor de los Schoklender.


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