En una homilía pronunciada ante 300.000 fieles en el violento suburbio capitalino de Ecatepec, Francisco invitó a "hacer de esta bendita tierra mexicana una tierra de oportunidad, donde no haya necesidad de emigrar para soñar, donde no haya necesidad de ser explotado para trabajar".
Hablando en una ciudad golpeada por la violencia, especialmente contra migrantes y mujeres, el Pontífice pidió hacer de México "una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte".
"Es importante que lo haya dicho, es un tema muy delicado (los traficantes de muerte) porque hace ver que las autoridades no están haciendo nada para que eso termine, es algo bueno y una llamada de atención al Gobierno para que se ponga las pilas, qué bueno que lo diga para que el mundo se entere de lo que está pasando aquí, dijo Alicia Tejeda, una contadora de 27 años después de escuchar la misa.
La ciudad donde habló el Papa está situada en una zona que es paso de emigrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos. Y en 2014 triplicó, con una cifra de 35,9 homicidios por cada 100.000 habitantes, la media nacional, situándose entre las primeras posiciones de los municipios con mayor número de extorsiones, según el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).
Durante la homilía, Francisco también denunció cómo el comportamiento del hombre crea "una sociedad de pocos y para pocos".
En el sermón habló a los fieles del tiempo de la Cuaresma, y los invitó a que en este período "ajusten los sentidos, abrir los ojos frente a tantas injusticias que atentan directamente contra el sueño y proyecto de Dios".
También citó las tres tentaciones que rompen la imagen de Dios: la riqueza, la vanidad y el orgullo. Por eso, Francisco recordó a los fieles que los católicos "optaron por Jesús y no por el demonio", aunque "no es fácil".
"Nos lo tenemos que meter en la cabeza, con el demonio no se dialoga porque sólo la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar", agregó improvisando sobre el discurso escrito.
Los fieles, que pasaron la noche en esta explanada a pesar del frío, escucharon la misa en pantallas gigantes colocadas en los alrededores del campo.
Ecatepec, de 1,6 millón de habitantes, forma parte del estado de México, una región que se volvió lúgubremente famosa por las alarmantes cifras de desapariciones de mujeres y los hallazgos de muchos de sus cuerpos desmembrados flotando en el río de los Remedios, a unos 20 km de la sede de la misa de ayer.
Al menos 600 asesinatos de mujeres entre enero de 2014 y septiembre de 2015 se han registrado en el estado, según registros de la ONG Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.
Los feligreses consideran que la visita del Papa debe ayudar a renovar la fe de sus habitantes y despertar la conciencia de los criminales.
Así lo comentó Janis Alexandri Vargas, un travesti de 31 años que acudió a la misa junto a otras tres personas con la bandera de la diversidad sexual.
"Sabemos que Francisco apoya a la comunidad gay y venimos para que se acabe tanta homofobia, los feminicidios y las violaciones de niños, que sabemos que hay gente que son pederastas y que a ellos no los juzgan como a nosotras", dijo.
El sábado el Sumo Pontífice aprovechó su visita al Palacio Nacional y a la catedral de la capital para exigirles a líderes políticos y religiosos que hagan más gestos para devolverles la paz a los mexicanos.
Con el presidente Enrique Peña Nieto a un lado, dijo a legisladores y funcionarios del Gobierno que tienen el deber de darles a los mexicanos una "justicia real" y una "seguridad efectiva".
| Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA |


Dejá tu comentario