Consideró que el megaescándalo por las coimas de Odebrecht es “una anécdota chiquita” en relación con irregularidades que se registran en el poder.
CERCANO. Como suele hacer, Francisco detuvo su papamóvil ayer en Lima para saludar a una niña.
Lima - El papa Francisco advirtió ayer, en el cierre de su gira por Chile y Perú, que América Latina está inmersa en una profunda crisis de corrupción, con una política "muy enferma" en la mayoría de los países de la región.
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Durante un diálogo con obispos peruanos, hizo mención al mega escándalo de Odebrecht, constructora brasileña que admitió el pago de sobornos a numerosos gobiernos latinoamericanos, como un ejemplo de la avaricia que se desató en la región.
"Creo que la política está en crisis, muy en crisis, en América Latina por corrupción", afirmó Francisco. "Podemos hablar de que gran parte de América Latina sufre en su política una gran decadencia debido en parte a la corrupción. El caso Odebrecht es simplemente una anécdota chiquita. Te tapo esto y me tapas esto. Es el 'quid pro quo' (una cosa por otra), que no es la sana negociación política", agregó.
En este contexto, preguntó: "¿Qué le pasa a Perú que cada vez que sale un presidente lo meten preso? (Ollanta) Humala está preso, (Alejandro) Toledo está preso (prófugo de la Justicia en Estados Unidos, en verdad), (Alberto) Fujimori estuvo preso, Alan García cuestionado; y presos con rabia ¿no? El sistema llama la atención".
"La política está enferma, está muy enferma. Y hay excepciones. Pero, en general, está más enferma que sana", afirmó el Papa.
Por el caso Odebrecht además estuvo cerca de ser destituido en diciembre el presidente Pedro Pablo Kuczynski, a quien el Congreso acusaba de "incapacidad moral" por ocultar vínculos contractuales con la gigante de la construcción.
En otra de sus actividades, Francisco comparó ayer, en una reunión con medio millar de monjas contemplativas en el Santuario de las Nazarenas en Limas, a las religiosas que esparcen chismes con "terroristas", asegurando que esta práctica es "peor que lo de Ayacucho hace años", en referencia a los años de actividad del grupo guerrillero Sendero Luminoso.
Como ocurrió en Chile, las denuncias de religiosos pederastas también estuvieron presentes en Perú. "Francisco aquí sí hay pruebas" se pudo leer en una pancarta con el rostro de Luis Fernando Figari, jefe de un grupo católico conservador, colgado frente al monasterio donde se reunió con las monjas.
El Papa cerró su visita a Perú con una multitudinaria misa en la base aérea de Las Palmas, en el distrito limeño de Surco, ante un millón de fieles, según informó la Policía peruana.
Tras la homilía, Francisco se dirigió directamente al aeropuerto internacional de Lima, donde se despidió del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, para partir hacia Roma.
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