En una entrevista al periódico Asia Times, divulgada por la oficina de prensa del Vaticano, el Pontífice manifestó enfáticamente su "admiración" por China, por su "grandeza", "sabiduría inagotable", milenaria historia y madurez, llamándola además la "abuela de Europa".
El Papa aprovechó la conversación para manifestar "sus mejores deseos" en ocasión del Año Nuevo chino al presidente Xi Jinping y "a todo el pueblo chino".
En la primera entrevista a un medio de comunicación de China, país comunista con el que la Santa Sede rompió relaciones diplomáticas en 1951, Francisco defendió el papel de ese país en favor de la paz en el mundo.
"El mundo occidental y China tienen la capacidad para mantener el equilibrio de la paz y la fuerza para conseguirlo. Debemos encontrar el camino, a través del diálogo", afirmó.
Francisco elogió también el final de la política del hijo único, recientemente aprobada, y recordó el fenómeno del envejecimiento de la población que azota a Italia y España.
"La Iglesia tiene el deber de respetar, con R mayúscula, a todas las civilizaciones", afirmó Francisco quien confesó que desde niño "siente admiración" por China, por lo que en varias ocasiones manifestó su deseo de visitarla.
La publicación de la entrevista, en la que no hace referencia a las restricciones a las libertades de los católicos ni a la situación de los obispos y del clero, ocurre poco después de la visita en enero de una delegación china a la Secretaría de Estado del Vaticano.
Decenas de millones de católicos chinos están divididos entre la "asociación patriótica", que nombra el clero y está controlada por el Partido Comunista y la Iglesia clandestina, cuyos obispos son designados por Roma, pero no son reconocidos por las autoridades.
Según fuentes bien informadas, Francisco designará varios nuevos obispos en China con aprobación de las autoridades locales, a las que habría consultado. Se trataría de la primera vez desde la ruptura de relaciones diplomáticas.
Algunos católicos chinos rechazan tales gestos de acercamiento y acusan al Vaticano de querer sacrificar sus intereses en aras de la reconciliación.
Desde hace años dos líneas se oponen en el Vaticano respecto de China: una más flexible, liderada por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, y otra dura contra un régimen que consideran no cambió.
"El Gobierno chino busca abrazar a la Santa Sede para sofocar mejor a la Iglesia de China", sostuvo el experto en esos temas Regis Anouil.
| Agencia AFP |

