5 de febrero 2009 - 00:00

El Papa le exigió al obispo negacionista que se retracte

Benedicto XVI ayer, durante la audiencia general de los miércoles. Las críticas a su decisión de levantar la excomunión a cuatro obispos ultraconservadores resuenan fuerte dentro y fuera del Vaticano.
Benedicto XVI ayer, durante la audiencia general de los miércoles. Las críticas a su decisión de levantar la excomunión a cuatro obispos ultraconservadores resuenan fuerte dentro y fuera del Vaticano.
Ciudad del Vaticano - Reaccionando a fuertes presiones internacionales, el Vaticano exigió ayer al obispo lefebvriano rehabilitado Richard Williamson que se retracte de manera «inequívoca y pública» de su negación del Holocausto para poder ejercer como prelado de la Iglesia Católica.
Asimismo, subrayó que el papa Benedicto XVI desconocía la postura negacionista del prelado británico. a quien reclamó, al igual que a los otros tres obispos a los que recientemente se les levantó la excomunión, que acepten el Concilio Vaticano II.
Una semana después de que el Papa reiterara su condena al Holocausto y a quienes lo niegan, considerada insuficiente por importantes rabinos y líderes políticos europeos, el Vaticano hizo público ayer un comunicado con el objetivo de cerrar el caso, que supone la mayor crisis en los más de tres años y medio del actual pontificado. Un asunto que ha desatado también polémica en el seno de la Iglesia Católica y que para algunos destacados cardenales ha sido mal gestionado.
Reacciones
La indignación internacional surgió cuando el lefebvriano Williamson, de 68 años, uno de los cuatro rehabilitados por el Papa tras 21 años de excomunión, negó la existencia de las cámaras de gas del nazismo y dijo que «a lo sumo» fueron «200 mil o 300 mil» los judíos que murieron en los campos de concentración. Tras las protestas, el controvertido obispo, quien reside en la Argentina, se limitó a pedirle disculpas al Pontífice, pero sin retractarse de sus dichos.
«La postura de Williamson sobre la Shoah (término hebreo que denomina el genocidio de los judíos) es absolutamente inaceptable y firmemente rechazada por el Papa. El obispo, para ser admitido en las funciones episcopales en la Iglesia, tendrá que retractarse de manera absolutamente inequívoca y pública», precisó la nota de la Secretaría de Estado vaticana.
Según la Santa Sede, cuando rehabilitó a Williamson, el Papa «no conocía» su posición sobre el Holocausto.
En cuanto al proceso de la rehabilitación de los cuatro prelados y la situación actual de la Fraternidad San Pío X, fundada por el arzobispo cismático Marcel Lefebvre, el Vaticano subrayó que la revocación de la excomunión sólo supone la «apertura de una puerta hacia el diálogo».
Los cuatro obispos habían sido excomulgados por Juan Pablo II tras ser ordenados de manera ilegítima por Lefebvre en 1988, que nunca reconoció el Concilio Vaticano II, lo que provocó un cisma en la Iglesia de Roma.
El levantamiento de la excomunión a estos prelados, agregó el Vaticano, «no supone» que la situación jurídica de la Fraternidad San Pío X haya cambiado, por lo que no goza de reconocimiento canónico dentro de la Iglesia.
Asimismo, los cuatro obispos «no tienen una función canónica y no ejercen lícitamente el ministerio», es decir, siguen suspendidos «a divinis» y , por tanto, no pueden celebrar misa, administrar los sacramentos ni predicar.
«Para un futuro reconocimiento de la Fraternidad San Pío X es condición indispensable la plena aceptación del Concilio Vaticano II y de los magisterios de los papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI», según exigió el Vaticano.
Cisma
Durante estos 21 años, tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han intentado dar pasos de acercamiento para que los lefebvrianos regresaran a la obediencia oficial de la Iglesia, entre ellos la recuperación en 2007 de la misa en latín. Sin embargo, los tradicionalistas mantienen sus «reservas» sobre el Concilio II, aunque agradecen esa iniciativa del Papa, que considera que el proceso puede «ser muy largo» y que, según las fuentes vaticanas, además, pone en peligro el tan deseado viaje del Pontífice alemán a Tierra Santa en mayo próximo.
Mientras, la crisis sigue siendo palpable en virtud de las declaraciones que se siguieron conociendo desde el propio Vaticano.
El cardenal alemán Walter Kasper reconoció «errores» de gestión y comunicación en el caso. «Seguramente hubo errores de gestión por parte de la curia romana», señaló en una entrevista que concedió al programa en alemán de la emisora Radio Vaticano. «No se controlaron los problemas que podían surgir» tras el perdón papal, añadió.
Por otra parte, el profesor de teología de la universidad alemana de Tubinga, Michael Theobald, consideró que la negación del Holocausto debe ser tipificada como delito en el Derecho Canónico.
El martes, la canciller alemana, Angela Merkel, se había sumado a la controversia al señalar que «si la actitud del Vaticano puede dar la impresión de que es posible negar el Holocausto, entonces se afectan temas fundamentales en relación con el judaísmo». Asimismo, reclamó una aclaración más vehemente del Papa, postura que fue acompañada por buena parte de la prensa de ese país y de toda Europa.
El hermano del Papa, monseñor Georg Ratzinger, y el obispo de Augsburgo, Walter Mixa, criticaron ayer a la canciller. «Siempre consideré a Angela Merkel una mujer razonable, pero quizá en este momento también ella esté bajo presión y se expresó en un modo en el que no se expresaría normalmente», dijo Georg Ratzinger. «El Papa -agregó- no necesita de mi defensa, pero me irrita que muchas personas sean irrazonables y estén mal informadas. Personas que ahora lo atacan», dijo.
Por su parte, el obispo de Augsburgo habló de un «error político y diplomático» de Merkel.
Esto último fue descartado ayer por el vocero de la canciller conservadora, Ulrich Wilhelm, quien afirmó que la jefa del Gobierno alemán se limitó a expresarse sobre «una cuestión política de principio».
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA

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