"Dirijo un apremiante llamamiento a la comunidad internacional para que actúe con decisión y prontitud, con el objetivo de evitar que este tipo de tragedias vuelvan a ocurrir", recalcó Francisco.
El Papa recordó que "son hombres y mujeres como nosotros, hermanos que buscan una vida mejor, hambrientos, perseguidos, heridos, explotados, víctimas de guerras, que buscan una vida mejor. Buscaban la felicidad".
El argentino Jorge Bergoglio realizó estas reflexiones durante el discurso pronunciado tras el rezo del Ángelus y ofrecido a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
A ellos los invitó a "orar en silencio primero y después todos juntos por estos hermanos y hermanas" desaparecidos en las aguas del Canal de Sicilia.
"Expreso mi profundo dolor frente a una tragedia como ésta y aseguro a los desaparecidos y a sus familias el recuerdo en mi oración", apostilló.
El destino de estos inmigrantes siempre fue una causa sentida por el Pontífice, quien el 8 de julio de 2013 protagonizó un elocuente gesto de solidaridad al viajar a la isla italiana de Lampedusa, la "puerta de Europa" de los indocumentados, ocasión en la que denunció la "globalización de la indiferencia".
En su primer viaje como pontífice, Francisco lanzó entonces una corona de flores al mar en homenaje a los muertos, se reunió con numerosos inmigrantes alojados en la isla, distante 113 kilómetros de las costas de África, e hizo un llamamiento "para que se despierten nuestras conciencias y para que tragedias como las ocurridas no se vuelvan a repetir".
El Papa denunció "la crueldad que hay en el mundo, en nosotros y en aquellos que en el anonimato toman decisiones socioeconómicas que abren el camino a dramas como éstos" y también a los traficantes que se aprovechan de la pobreza de los inmigrantes.
El papa argentino añadió en una intervención muy recordada que "nos hemos acostumbrado al sufrimiento de los otros, no nos afecta, no nos interesa, no es cosa nuestra".
"¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos? Ninguno. Todos respondemos: yo no he sido, yo no tengo nada que ver, serán otros, pero yo no. Hoy nadie se siente responsable, hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna, hemos caído en el comportamiento hipócrita", denunció.
El Pontífice advirtió que esa globalización de la indiferencia "nos hace a todos innombrables, responsables sin nombre y sin cara".
Francisco manifestó que la sociedad actual se ha convertido en una sociedad que ha olvidado llorar, "llorar por las personas que han muerto en las barcas hundidas en el mar, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos".
"Pidamos al Señor que nos dé la gracia de llorar por nuestra indiferencia, por la crueldad que hay en el mundo", dijo.
| Agencias EFE, DPA y ANSA, |
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