Pese a no poder ser investigada en función del cargo que ocupa, la sospecha de que sus dos campañas políticas recibieron recursos desviados de la petrolera colocan a la mandataria del Partido de los Trabajadores en una incómoda situación para quien tiene por delante cuatro años de gobierno.
"Aún cuando no pueda ser formalmente investigada, la eventual comprobación de que los desvíos de Petrobras contribuyeron para su ascenso (a la Presidencia), tendrá un efecto equivalente a sentarla en el banquillo de los acusados", evaluó el analista del diario Folha de Sao Paulo Bernardo Mello.
Uno de los elementos que aproximan peligrosamente a los fiscales al séquito de la presidenta es el hecho de que dos de los tres jefes de gabinete que tuvo desde que asumió su primer mandato, en enero de 2011, integran la lista negra de investigados.
Ellos son su primer ex "primer ministro", Antonio Palocci, exministro de Hacienda durante el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva; y Gleisi Hoffmann, quien lo sustituyó después de que abandonara el cargo por denuncias de corrupción.
Palocci entró en la nómina elaborada por el procurador general de la República, Rodrigo Janot, por sospecharse que en 2010, cuando coordinaba la campaña de Rousseff, pidió dinero desviado de Petrobras.
La acusación fue realizada por el exdirector de Abastecimiento de Petrobras Paulo Roberto Costa, quien está preso y colabora a cambio de que se le reduzca una eventual condena.
Según Costa, el cambista Alberto Youssef, quien al igual que él está detenido y suministra informaciones sobre los fraudes a cambio de beneficios en su pena, le solicitó en 2010, a nombre de Palocci, 2 millones de reales (casi 700.000 dólares) para la campaña presidencial. Palocci propuso que el dinero fuera "cedido" de la cuota de recursos desviados que le correspondía al derechista Partido Progresista (PP), aliado del Gobierno y responsable por la designación de Costa para la división de Abastecimiento de la estatal. Costa dijo que la propuesta de Palocci fue aceptada.
Youssef desmintió a Costa y dijo que nunca realizó tal pedido, pero Janot evaluó que la investigación sobre las actividades de Palocci procedía y aguarda que el juez encargado del caso atienda el pedido.
A esto se suman las indagaciones sobre la supuesta relación entre la red de corrupción y el tesorero nacional del PT, Joao Vaccari.
El tesorero fue citado en el marco del acuerdo de delación premiada que firmó otro ex alto funcionario de Petrobras, el exgerente Pedro Barusco, quien estima que el PT recibió entre 2003 y 2013, con la intermediación de Vaccari, entre 150 y 200 millones de dólares oriundos de los fraudes.
"Los petistas están en el ojo del huracán. Las presencias del exministro Antonio Palocci y del tesorero Joao Vaccari ponen en la cuerda floja el financiamiento de la campaña de 2010 que llevó a la presidenta al poder", sintetiza Mello.
Además de tener las finanzas de su campaña bajo la lupa de la Justicia, la propia Presidenta y su antecesor Lula fueron acusados por Youssef, arrestado por lavado de dinero y evasión de divisas, de estar al tanto de los fraudes en la mayor empresa pública del país.
La propia trayectoria de Rousseff se vincula estrechamente con la estatal ya que fue titular del Ministerio de Minas y Energía, del que depende Petrobras; y presidió el Consejo de Administración de la estatal durante la mayor parte del período en el que fueron perpetrados los fraudes.
| Agencia DPA |


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