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El petro, ancla del plan económico, sólo vive en la mente de Maduro
El petróleo que lo respalda no se extrae, la tecnología para generarlo no está, el organismo que lo regula no funciona y no hay rastros claros de transacciones.
VIRTUAL. Nicolás Maduro fatiga a los venezolanos con la criptomoneda nacional, el petro, un concepto complejo para el gran público que, además, no tiene existencia en el mercado.
Altos funcionarios del Gobierno han dado declaraciones contradictorias. Maduro afirma que las ventas de petros ya han recaudado 3.300 millones de dólares y que la moneda se está utilizando para pagar las importaciones. Pero Hugbel Roa, un ministro del gabinete involucrado en el proyecto, dijo que la tecnología detrás de la moneda todavía está en desarrollo y que "nadie ha podido hacer uso del petro ni se ha recibido el recurso".
Incluso la Superintendencia de Criptoactivos, la agencia gubernamental que supervisa el petro, es un misterio. En el Ministerio de Finanzas, donde se supone que se encuentra la Superintendencia, una recepcionista informó que "todavía no tiene presencia física aquí".
El sitio web de la Superintendencia no funciona. Su presidente, Joselit Ramírez, no respondió a los mensajes en sus cuentas personales de redes sociales. El Ministerio de Industria y Producción Nacional, que supervisa la agencia, no atendió llamadas y e Ministerio de Información no respondió correos.
Maduro añadió mayor confusión al anunciar que los sueldos, las pensiones y el tipo de cambio de la diezmada moneda de Venezuela, el bolívar, ahora se vincularían al petro. Ese movimiento generó desconcierto en las calles y entre los economistas y los expertos en criptomonedas, que dicen que es inviable anclar la moneda al petro.
"No hay forma de vincular precios o tipos de cambio a un 'token' que no se comercializa, precisamente porque no hay forma de saber a cuánto se vende realmente", dijo Alejandro Machado, un venezolano ingeniero en computación y asesor de cadenas de bloques que ha seguido de cerca al petro.
El caos refleja la desesperación y la desorganización que parece estar atrapando al Gobierno de Maduro mientras Venezuela se desmorona.
Se suponía que el petróleo ayudaría a su administración a capear la hiperinflación que ha hecho que el bolívar carezca de valor. Prometió que una criptomoneda, que permite que las operaciones financieras se lleven a cabo de forma anónima, permitiría a Venezuela evadir las sanciones financieras de los Estados Unidos y recaudar divisas para pagar las importaciones de alimentos y medicamentos que tanto se necesitan.
El Gobierno fijó el valor del petro al precio de un barril de petróleo venezolano -alrededor de 66 dólares- y prometió respaldarlo con las reservas de crudo ubicadas en un área de 380 kilómetros cuadrados alrededor de Atapirire. Donald Trump prohibió en marzo a los estadounidenses comprar o usar el petro.
En tanto, los registros digitales asociados con el "token" no brindan suficiente información para determinar cuánto fue realmente recaudado, según los expertos, que se muestran escépticos sobre las afirmaciones de Maduro de que el petro ya trajo miles de millones en divisas al país.
Según aseguran, los registros digitales asociados con la oferta inicial de monedas, o ICO, no brindan información suficiente para determinar cuánto se ha recaudado realmente, si es que ha habido ingresos.
Una visita al área alrededor de Atapirire mostró poca actividad de la industria petrolera. Los únicos equipos visibles eran máquinas pequeñas y envejecidas instaladas hace años. Varias fueron abandonadas y estaban cubiertas por la maleza.
En un artículo de opinión publicado el 19 de agosto en Aporrea, un sitio web de comentarios y análisis venezolano, el exministro de Petróleo, Rafael Ramírez, estimó que se necesitarían 20.000 millones de dólares en inversiones para explotar Atapirire, dinero que la empresa petrolera estatal PDVSA no tiene.
"Se fija un valor arbitrario, que sólo existe en la imaginación del Gobierno, al petro", escribió Ramírez, quien supervisó la industria petrolera venezolana durante una década bajo el Gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez. Ramírez está ahora en el exilio, en una ubicación no divulgada luego de haber sido acusado de corrupción por el Gobierno venezolano, denuncia que él niega.
En mayo, el Ministerio de Educación estableció un nuevo mandato: enseñar a los estudiantes las virtudes de la nueva criptomoneda.
Parada frente un pizarrón, mientras sus estudiantes se reían y charlaban, Álvarez dijo estar perpleja. "¿Cómo les voy a explicar eso si a mí nadie me termina de decir lo que es un petro?", dijo. "¿Cómo se compra un petro? ¿Con qué?".
| Agencia Reuters |


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