30 de marzo 2016 - 00:00

El PMDB abandonó a Dilma al grito de “Temer presidente”

Eduardo Cunha, Romero Jucá y José Sarney, entre otros líderes del PMDB, aplauden la ruptura con el Gobierno de Dilma Rousseff tras sólo tres minutos de deliberaciones (arriba). El vicepresidente y titular de esa agrupación, Michel Temer (derecha), estuvo ausente pero las consignas de los delegados lo proclamaron futuro mandatario de Brasil.
Eduardo Cunha, Romero Jucá y José Sarney, entre otros líderes del PMDB, aplauden la ruptura con el Gobierno de Dilma Rousseff tras sólo tres minutos de deliberaciones (arriba). El vicepresidente y titular de esa agrupación, Michel Temer (derecha), estuvo ausente pero las consignas de los delegados lo proclamaron futuro mandatario de Brasil.
Brasilia - El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que lidera el vicepresidente Michel Temer, rompió ayer con el Gobierno de Dilma Rousseff y dejó a la presidenta aún más sola frente al proceso de juicio político en el que se juega su destitución.

"A partir de hoy, de esta reunión histórica, el PMDB se retira de la base del Gobierno. La decisión está tomada. Viva Brasil", declaró el vicepresidente del partido, Romero Jucá, tras una reunión de apenas tres minutos de la Dirección Nacional en la que, por unanimidad, se acordó abandonar el Gobierno.

Las cerca de 150 dirigentes presentes en la reunión se unieron en un coro que entonó "¡Brasil presente, Temer presidente!", en un claro apoyo a la destitución de Rousseff y su reemplazo por el vicepresidente, quien pese a liderar el PMDB no asistió ayer.

Como reacción, la Bolsa de San Pablo subió un 0,62%, apostando a que la caída de la mandataria del Partido de los Trabajadores apure el fin de la crisis política.

El presidente del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Aécio Neves, dijo que "el Gobierno de Dilma se terminó con la salida del PMDB. Esta ruptura cierra la tapa del cajón", aseveró.

Esa agrupación de centro-derecha apoyará un eventual Gobierno de Temer, que tendría una agenda proempresa, privatizadora, de reducción del gasto y de apertura comercial. "En el PMDB tenemos responsabilidades con el país. Vamos a apoyar un programa de emergencia, queremos construir un ambiente político que restablezca la confianza y permita la gobernabilidad de una eventual gestión de Temer", dijo Neves.

La decisión del PMDB también establece que los afiliados de ese partido, el más importante del país, deben renunciar a los cargos que ocupan en el Gobierno, lo que alcanza a al menos cuatro ministros y 200 altos funcionarios de empresas y organismos públicos.

El primer ministro del PMDB en renunciar fue el de Turismo, Henrique Alves, quien se anticipó a la decisión del partido y anunció su salida el lunes a la noche.

Ayer siguieron sus pasos el de Aviación Civil Mauro Lopes, el de Minas y Energía, Eduardo Braga y el de Puertos Elder Barbalho. Se esperan definiciones de los de Salud y Ciencia y Tecnología.

En tanto, la titular de Agricultura, Kátia Abreu, va a permanecer en el gabinete como muestra de lealtad a Rousseff, por lo que, se espera , la

lleve a abandonar el PMDB.

Para el Gobierno, retener a dirigentes de ese partido que puedan mantener dentro de la base aliada del Congreso a diputados y senadores es crucial de cara a las votaciones sobre el "impeachment". El PMDB tiene 69 diputados sobre un total de 513 y 18 de las 81 bancas del Senado.

Pero el panorama es francamente descorazonador para la presidenta, que corre riesgo de destitución por el maquillaje del déficit fiscal. A la deserción del PMDB podría seguir hoy mismo la del Partido Progresista (PP), en el que al menos 30 de cuyos 49 diputados desean la ruptura.

Otro tanto podría acontecer con el Partido de la República (PR, 40 diputados) y el Social Democrático (PSD, 33).

En las últimas dos semanas, ya abandonaron al Gobierno el Partido Republicano Brasileño (PRB) y el Laborista Brasileño (PTB), que en conjunto suman 40 diputados.

Rousseff necesita contar con 172 votos en la cámara baja para bloquear el juicio político.

El trámite para un juicio político está en manos de una comisión de 65 diputados, que determinarán si las "pedaladas fiscales" en los dos últimos años suponen un "delito de responsabilidad", que es una de las causas constitucionales para destituir a un jefe de Estado.

La comisión elaborará un informe sobre el caso (se estima que hay allí mayoría contra la mandataria) que será votado por el pleno de la Cámara de Diputados, que le daría luz verde al proceso si lo respaldan al menos 342 de los 513 diputados.

Si se acepta la acusación, la palabra pasará al Senado, que por mayoría simple decidirá si abre el juicio político contra Rousseff, que quedaría suspendida por 180 días a espera del juicio definitivo.

Agencias EFE, ANSA, AFP y Reuters, y Ámbito Financiero

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