El PMDB prepara la ruptura con Dilma y apura un plan de Gobierno

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• LA INMINENTE DECISIÓN DEJA A LA PRESIDENTA DE BRASIL SERIAMENTE EXPUESTA A UNA DESTITUCIÓN EN JUICIO POLÍTICO

Brasilia - Dilma Rousseff cree que ya es inevitable que el que fue hasta ahora su principal aliado, el Partido del Movimiento Democrátio Brasileño (PMDB), oficialice mañana la ruptura con su Gobierno y el abandono de los siete ministerios que aún ocupa, dijo ayer la prensa local.

En ese sentido, teme que eso desencadene un "efecto manada" en otros partidos de la base aliada, lo que dejaría a la presidenta en una situación mucho más frágil en el juicio político que ha comenzado en la Cámara de Diputados.

Para evitar que la Cámara baja decida la elevación del "impeachment" a juicio en el Senado, Rousseff cuenta con dos instancias: primero, la votación en una comisión especial y luego, la que realizará el pleno. Pero los números no le dan bien. En la primera, de 65 miembros, sondeos de la prensa dan 35 votos a favor de la acusación, contra 24 en contra y 6 indecisos. En la segunda, la salida de los aliados podría impedirle alcanzar los 172 votos (sobre un total de 513) necesarios para bloquear el proceso.

El vicepresidente, Michel Temer, líder del PMDB, el mayor partido del país, volverá hoy a Brasilia tras pasar unos días en San Pablo con la certeza de contar con el 80% de los votos de la Dirección Nacional del partido para romper con el Partido de los Trabajadores.

Por otra parte, conforme la destitución de la mandataria se vuelve más probable, Temer se prepara ya para la sucesión. Así, sus allegados están elaborando un plan de gobierno que incluye una apertura comercial, privatizaciones, la reducción de los fondos destinados a los programas sociales y una reforma de los sistemas jubilatorio y laboral.

"Evaluamos medidas en el área social que puedan beneficiar a la población, luchar contra la pobreza, pero al mismo tiempo mantener el equilibrio fiscal y la salud de las cuentas públicas", afirmó el exministro y exgobernador de Río de Janeiro Wellington Moreira Franco, del PMDB, que pretende gobernar con el respaldo de la actual oposición, sobre todo del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, de centroderecha).

"Son medidas que ya fueron usadas en Brasil y que son adoptadas en varios países", subrayó Moreira Franco en declaraciones publicadas ayer por el diario O Estado de Sao Paulo.

El plan económico de una eventual administración de Temer, dijo éste, quien fue ministro de Asuntos Estratégicos y de Aviación Civil de Rousseff, dejaría atrás el modelo de protección social impuesto en 2003.

El texto, titulado "Un puente para el futuro", promueve sin detalles el regreso de las privatizaciones, nuevas metas fiscales y una ley que fije un tope al gasto público.

El exfuncionario, que preside la Fundación Ulysses Guimaraes, del PMDB, apuntó al programa social "Mi casa, mi vida", uno de los pilares de Rousseff, al afirmar que se revisará su financiamiento a través del Fondo de Garantía de Servicios (FGTS), conformado por las retenciones que los empleadores hacen de los sueldos con el objeto de que los trabajadores cobren una especie de indemnización cuando termina el contrato laboral.

"No se puede jugar con el dinero ajeno", sostuvo el exministro, hoy convertido en articulador de un eventual Gobierno de Temer hasta las elecciones de 2018.

Moreira Franco dijo que "es necesaria una meritocracia" en la concesión de ayudas y subsidios a los alumnos de bajos ingresos y afrodescendientes, que se impulsa desde 2003 en Brasil.

Según O Estado, el PMDB está analizando la posibilidad de eliminar la gratuidad en algunas universidades federales y concentrar la ayuda social del programa Bolsa Familia sólo en el 10% más pobre de la población.

El PMDB de Río de Janeiro, donde se concentra el gran poder del partido, decidió el sábado que votará a favor de la salida del Gobierno y de dar vía libre al juicio político.

Pero dentro del partido, que siempre fue oficialista pero nunca gobernó directamente el país (ni siquiera en 1985-90, cuando el presidente fue su dirigente José Sarney, pues su consagración fue fruto de una votación indirecta negociada con la dictadura militar saliente), existen todavía diversas corrientes de opinión.

"Yo creo que es apresurado tomar decisiones tajantes frente un momento crítico del país", afirmó Eduardo Braga, ministro de Minas y Energía, del PMDB, quien se opone a la ruptura.

La falta de consenso en el partido más grande del país está relacionada con que el principal impulsor del juicio político a Rousseff es el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un ultraconservador dentro del PMDB y procesado por corrupción, a quien la Fiscalía de Suiza le descubrió cinco cuentas no declaradas en las que fueron depositados 5 millones de dólares.

Agencia Reuters y

Ámbito Financiero .

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