10 de abril 2012 - 00:00

El presidente busca tranquilizar ahora su frente interno

Luis Porto, Danilo Astori
Luis Porto, Danilo Astori
La Argentina aceptará revisar, al menos en algunos casos puntuales, su política de trabas indiscriminadas a las importaciones, comenzando con el Uruguay. José Pepe Mujica abandonó ayer la quinta de Olivos, donde sorpresivamente se reunió con Cristina de Kirchner, con esta promesa de la jefa de Estado. El uruguayo aseguró que dejaba el país tranquilo con la conversación; y dejó un dato a los funcionarios argentinos: hay una movida a nivel mundial de varios estados (alguno de ellos incluso amigos del país) para llevar a la práctica la amenaza de la presentación de una denuncia ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) en contra del país por las trabas inventadas por Guillermo Moreno para reducir la salida de dólares y abrir mercados internacionales. Para tranquilidad del Gobierno argentino, Mujica aseguró que «nunca» denunciaría a la Argentina ante la OMC, y dijo además que casi las mismas quejas que tiene contra Buenos Aires se las expondrá próximamente a Dilma Rouseff en Brasilia.

«A agenda abierta» fue definido ayer a la tarde el encuentro privado entre los dos mandatarios, sólo confirmado desde Buenos Aires cuando Mujica ya había regresado a Montevideo. Algo más de 40 minutos fue la duración del encuentro en Olivos, donde Mujica llegó en helicóptero, sólo acompañado por un funcionario clave de su Gobierno. Como asesor directo, y esperando fuera de la reunión con Cristina de Kirchner, aguardaba Luis Porto, subsecretario de Economía y Finanzas; pero conocido además en Montevideo por otra cuestión política-económica. Porto milita en el Frente Amplio rama Asamblea Nacional, la agrupación del vicepresidente y exministro de Economía Danilo Astori, por ahora el único rincón del Gobierno uruguayo que defiende la eventual salida del país como socio pleno del Mercosur para avanzar en acuerdos de libre comercio con otros mercados como Estados Unidos o la Unión Europea. Esta posición, por otro lado, es la que defienden los partidos opositores Colorado y Blanco.

Porto y el Ministerio de Economía que dirige Fernando Lorenzo prepararon para Mujica un largo informe sobre las consecuencias que las trabas a las importaciones provocan al mercado uruguayo. Según este informe, la peor consecuencia de la medida argentina sería la falta de previsión. De hecho, el fin de semana había sido el canciller Luis Almagro (que no estuvo ayer acompañando a Mujica) que definió a la relación comercial con la Argentina como «esquizofrénica», por los vaivenes que viven las exportaciones uruguayas hacia el país. Según los datos que trajo el presidente uruguayo a la reunión en Buenos Aires, en enero las ventas crecieron 70%, pero en febrero cayeron 40%, tendencia que se repetiría en marzo.

Protesta

Según los datos de Mujica, hay sectores industriales puntualmente afectados como los textiles, alimentos y los automóviles (en el Uruguay se fabrican los Chery, cuyo ingreso al país está vedado. Pero además Mujica protestó por medidas a las restricciones de la circulación de dólares (aún en blanco) desde la Argentina hacia Uruguay, medida que afecta especialmente al mercado inmobiliario en el país vecino. «No tiene que ver directamente con el dinero

en negro y el blanqueo, tiene que ver con plata absolutamente reconocida por los

argentinos que no puede ser girada a Uruguay por las

limitaciones para comprar dólares»,
aseguraba ayer una fuente del Gobierno de Mujica.

Cristina de Kirchner reconoció que las trabas morenistas tanto a las importaciones como a la salida de dólares se deben al cuidado que el país quiere tener con respecto a la salida de divisas. En algún punto se habría reconocido además que no se trata de medidas prácticas, pero necesarias para mercados que no implican a Uruguay. De allí la promesa de repensar la relación con algunos estados, como el del socio del Mercosur. Ambos presidentes hablaron de la posibilidad de fomentar el comercio bilateral con monedas locales, reemplazando al dólar; un viejo proyecto del Mercosur que por ahora no pudo avanzar por los vaivenes de las divisas del bloque.

El uruguayo, que pidió que se tengan en cuenta las distorsiones en el tamaño de ambas economías, dijo también que su posición crítica, casi terminal, con respecto a las trabas a las exportaciones también incluye a Brasil; que aplicaría restricciones paraarancelarias más importantes que las de la Argentina, según la visión de algunos funcionarios cercanos al jefe de Estado visitante.

Mujica aceptó la promesa que se le hizo en Olivos, y habló luego sobre la llamada que recibió de algunos países latinoamericanos para que se sume a una eventual denuncia formal contra las trabas morenistas en la OMC. Entre esos países figuran Colombia y México, que acompañarían a Japón, EE.UU., la Unión Europea en su conjunto, Nueva Zelanda, Turquía, Panamá, Taiwán, Tailandia, Corea del Sur, Noruega y Suiza, estados que ya habían firmado una protesta formal. Mujica dijo que no se sumará al listado, y que prefiere negociar todo de manera directa. Igualmente quedó en claro que la presentación de una denuncia de este tipo, tendría consecuencias más políticas que formales, ya que su aplicación, por cuestiones burocráticas de la misma OMC, demandarían en el mejor de los casos entre dos y tres años.

Mujica dejó en claro que su intención irreductible es defender las cuestiones comerciales con la Argentina «cara a cara» y en el seno del Mercosur. Mencionó además que tiene pensado visitar también a Rousseff en los próximos días y que pensaba incluso hacerlo antes que su llegada a Olivos. Sucedió, explicó el visitante, que el miércoles debió suspenderse su viaje a Brasilia por las tormentas, y luego Rousseff debió volar a EE.UU. donde ayer se encontró con Barack Obama. Mujica estará en Brasilia la próxima semana.

Uruguay es el décimo destino de las exportaciones argentinas, como receptor de un 2% del total de las colocaciones. El año pasado, el país exportó a Uruguay por un total de 2.015,9 millones de dólares, un 30% más que en 2010, mientras que importó desde la nación vecina por valor de u$s 605,6 millones, apenas con un alza interanual del 3%. Como resultado, Uruguay registró el año pasado un déficit de 1.410 millones de dólares en sus intercambios con la Argentina, un 46% más respecto al déficit registrado en 2010.

Las trabas a las importaciones uruguayas cayeron con este panorama, generando una crisis dentro del gabinete de Mujica (Astori) y un levantamiento de la oposición. Para paliar la situación, hace 15 días el Gobierno de Montevideo lanzó un plan de ayuda a industrias afectadas, lo que para los privados fue considerado insuficiente.

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