19 de mayo 2015 - 00:00

El record de Picasso desata polémica global

Los u$s 179 millones que obtuvo en subasta este Picasso (el mismo día en que un Giacometti se vendió en 141 millones)  desató críticas de The New York Times y The Guardian porque “refleja la creciente desigualdad en el mundo”.
Los u$s 179 millones que obtuvo en subasta este Picasso (el mismo día en que un Giacometti se vendió en 141 millones) desató críticas de The New York Times y The Guardian porque “refleja la creciente desigualdad en el mundo”.
Dos diarios emblemáticos, The New York Times y su colega londinense The Guardian, desataron una polémica en medios y redes sociales de todo el planeta cuando coincidieron en la idea básica de que el precio record de la obra de Picasso "La femme de Algers" de la semana pasada refleja que algo anda muy mal en el sistema económico global.

El periodista Neil Irwing, del New York Times, dice que "todavía no sabemos quién pagó 179,4 millones de dólares por un Picasso en una subasta el lunes por la noche, o de dónde salió el dinero o lo que lo motiva, pero una cosa sí sabemos: el aumento astronómico de los precios de las obras de arte en la última generación refleja en gran parte la creciente desigualdad en el mundo".

La demostración de que la relación entre desigualdad y precios exhorbitantes existe se basa en que la cantidad de personas que tienen el dinero para comprar arte de gama alta está aumentando, gracias a la mala distribución de la riqueza, pese a que los que pertenecen a la franja de ingresos que pueden pagar sin alterarse una suma de nueve cifras por un Picasso no supera el 0,001% de los compradores. Este porcentaje de lo que ha aumentado el grupo de posibles "mega compradores de arte" se mide desde la última vez que este Picasso en particular fue subastado, o sea en 1997.

En otras palabras, el número de millonarios que podría darse el lujo de pagar 179 millones dólares por un Picasso se ha visto aumentado cuatro veces, al igual que la renta líquida de la inversión que creció también cuatro veces si descontamos comisiones, seguros y almacenamiento de años, ya que se vendió en una cifra un 462% mayor desde su subasta anterior.

En Londres, y desde The Guardian la crítica Sarah Crompton opina que justificaría más estos movimientos si las obras se vendieran para beneficio del público, por ejemplo, para exhibirse en un museo, pero piensa que no será asi, y advierte que "esta pintura ha pasado a manos privadas y lo más probable es que esta venta record signifique que va a desaparecer de la vista del público hasta que algún día se subaste nuevamente", y agrega que "aunque sea cierto que no se puede poner un precio al genio de Picasso o Giacometti, me parece una pérdida excesiva de dinero que podría ser mejor gastado en otro lugar".

Esta fue la cotización más alta para una obra de arte, solamente si se cuentan las ofrecidas en subasta, ya que pinturas vendidas en operaciones privadas han logrado precios mucho mayores, pues es sabido que la subasta siempre marca el precio de mínima, que se eleva si la obra fue exhibida en museos, galerías o integra catálogos en instituciones de prestigio.

En la misma nota, otra especialista, Tiffany Jenkins, echa otra mirada sobre el tema, y dice que "el arte siempre ha estado ligado al poder y el dinero. No habría Capilla Sixtina sin la Santa Sede; no hay viejos maestros holandeses sin la burguesía y su deseo para el retrato. Así que ahora una nueva clase de personas muy ricas quieren demostrar que han llegado, cosa que ha sido siempre así. ¿Por qué ponérselos en contra? La pregunta más bien es ¿esta pintura realmente vale u$s 179 Millones? En términos de inversión financiera sí vale la pena, pero el truco es no confundir esto con el valor crítico o cultural de la obra, que es algo mucho más intangible, y nunca se resume en una etiqueta de precio".

Pero este precio no está sostenido sobre el deseo de apoyar el arte. Se trata más bien de la vanidad y el deseo de derrochar el dinero en efectivo, según el New York Times, que señaló en la nota el aumento astronómico en el precio de los cuadros más buscados de los últimos 25 años, indicio de la creciente desigualdad mundial, puesto que hay más multimillonarios que empujan los precios hacia las nubes.

"El problema al que nos enfrentamos en el arte no es apoyar o no los excesos del mercado, sino son las dificultades que la sociedad tiene para articular el valor del arte más allá del valor financiero", concluye Irwin.

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