31 de mayo 2013 - 00:00

El régimen de Irán juega a fondo para sobrevivir

Una libanesa sostiene el fusil de su hijo, un combatiente de Hizbulá muerto en la guerra civil siria. La milicia chiita combate codo a codo con las fuerzas leales a Bashar al Asad.
Una libanesa sostiene el fusil de su hijo, un combatiente de Hizbulá muerto en la guerra civil siria. La milicia chiita combate codo a codo con las fuerzas leales a Bashar al Asad.
El involucramiento de Irán en la guerra civil siria y su anunciado apoyo a la apertura del frente de los ocupados Altos del Golán, lo que supondría el inicio de una guerra con Israel, tienen una explicación clara: la República Islámica se juega parte de su destino en la supervivencia de su aliado. Si el régimen de Damasco cayera, la teocracia iraní no perdería solamente a su principal respaldo regional, sino que sufriría el corte (geográfico y político) de sus lazos con el partido-milicia chiita libanés Hizbulá y con el palestino Hamás, que controla la Franja de Gaza.

La alianza, de más de tres décadas, entre ambos países es estratégica para Teherán. "Si cae Al Asad, el escenario para Irán sería muy negativo. En ese caso perdería al único Gobierno aliado, porque ningún país de Medio Oriente mantiene con ellos ese tipo de relaciones", dijo Meir Javedanfar, un iraní que reside en Israel y que es un renombrado experto en la política de su país de origen, a Ámbito Financiero.

"Un punto fundamental en el sostenimiento de Al Asad es que Siria es la única vía que tiene Irán para transferir armas a Hizbulá, usadas muchas veces en ataques terroristas o en agresiones contra el Estado judío, recordó.

En ese sentido, cabe recordar que planea sobre el régimen persa el peligro de una intervención militar, israelí o estadounidense, si se considera que su plan nuclear cruza la "línea roja" que lo acercaría a la producción de cabezas misilísticas. Sin el vínculo con Siria y con Hizbulá, su capacidad de incendiar la región, acaso el mayor disuasivo que puede exhibir, quedaría neutralizada.

No sorprende, en ese sentido, que el viceministro iraní de Exteriores para Asuntos Árabes y Africanos, Husein Amir Abdolahian, dijera ayer que "no permitiremos que el Gobierno sirio sea derrocado. Respaldamos con firmeza a la nación siria así como a la oposición que cree en una solución política del conflicto".

La alianza entre los dos países se hizo más visible en los últimos meses, con la participación de miembros de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo militar de élite de Irán, en la ofensiva del régimen sirio contra los rebeldes. Además de combatir entre las filas del Ejército asadista, prestaron formación militar a los soldados y los proveyeron de armamento. La estrategia sumó a Hizbulá, financiada por Irán, que desplegó entre 3 mil y 4 mil milicianos en territorio sirio.

Javedanfar explicó a este diario que Irán busca, aunque cada vez con menos éxito, diversificar sus relaciones internacionales. "Eso es lo que hizo el presidente Mahmud Ahmadineyad en América Latina, y es un proceso que profundizó tras la muerte de Hugo Chávez. En ese marco se inscribe la firma del memorando con la Argentina por el atentado a la AMIA (ver nota aparte)", indicó. "Pero Irán ha perdido su atractivo, la crisis económica que sufre debido a las sanciones internacionales (contra su sospechado plan nuclear) agravó la situación, y está cada vez aislado. Por eso necesita mantener a Al Asad", perteneciente a la rama alauita del islam, cercana al chiismo iraní, afirmó.

El especialista agregó que una victoria de la oposición siria sellaría definitivamente el aislamiento persa, aunque éste reconoce causas más lejanas y profundas: el sesgo antioccidental de la propia revolución islámica, el plan nuclear y, más recientemente, la prédica judeofóbica de Ahmadineyad, que dejará pronto su cargo en medio de un enfrentamiento con el establishment religioso.

"La oposición siria está mirando a Irán como patrocinador de las matanzas, principalmente contra los pueblos sunitas. Creo que el próximo Gobierno de Siria será de esa rama del islam, por lo que será imposible que se mantengan las relaciones bilaterales", consideró.

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