2 de agosto 2011 - 00:00

El régimen sirio recrudece el asedio a los rebeldes

Manifestantes cantan consignas contra el dictador sirio Bashar al Asad frente a la embajada de Damasco en Ankara.
Manifestantes cantan consignas contra el dictador sirio Bashar al Asad frente a la embajada de Damasco en Ankara.
Amán y Naciones Unidas - Tanques sirios atacaron ayer por segundo día consecutivo la ciudad de Hama, escenario de una masacre el domingo, y mataron, al menos, a cuatro civiles más, dijeron ayer residentes.

Las muertes en el distrito residencial de Hamidiyah se sumaron a las entre 120 y 136 producidas en la víspera, una de las jornadas más sangrientas en los cinco meses de la revuelta prodemocrática contra el presidente Bashar al Asad.

«Nadie puede irse de la ciudad porque las tropas y (la milicia oficial) shabiha están disparando al azar con ametralladoras», dijo por teléfono un residente, que se identificó como Raed. La prohibición de la dictadura al trabajo de periodistas extranjeros impide la confirmación independiente de las informaciones.

Los tanques sirios también atacaron la localidad de Albu Kamal, en el este del país, luego de dos semanas de asedio, indicaron activistas de la región. En tanto, el Ejército intensificaba sus ofensivas en la provincia tribal de Deir al-Zor, que limita con el corazón sunita de Irak.

Los últimos incidentes se dieron a la par del inicio del mes sagrado de Ramadán, en el que los musulmanes creyentes ayunan durante el día y se congregan masivamente en las mezquitas. Esto inquieta al régimen, que teme que la revuelta sume al elemento religioso en las próximas semanas.

Testigos dijeron que al menos 29 civiles murieron el fin de semana en un ataque con tanques en Deir al-Zor, la capital provincial. «Los bombardeos se concentran en los barrios del norte. Los tanques están avanzando hacia el centro», informó un civil.

La Unión Europea amplió ayer sus sanciones contra el Gobierno de Asad, decretando el congelamiento de activos y un veto a los viajes de cinco personas vinculadas a la sangrienta represión a la disidencia.

Al anunciar la medida, la jefa de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, advirtió que podría haber más sanciones «si los líderes sirios persisten en su actual rumbo».

La aprobación formal de nuevas sanciones, redactadas por los 24 Gobiernos de la UE la semana pasada, se produce luego que el bloque acusara a Siria de una «masacre» indiscriminada de civiles en la localidad de Hama el fin de semana.

El Consejo de Seguridad se reunió ayer a puertas cerradas para analizar la situación en Siria. El embajador alemán, Peter Wittig, quien hasta el domingo ocupó la presidencia de turno del Consejo, pidió a los diplomáticos indios que convocaran con carácter de urgencia al máximo órgano ejecutivo de la ONU.

«Esperamos una reacción fuerte y clara del Consejo de Seguridad. No podemos seguir siendo cómplices silenciosos de la sangrienta represión del régimen sirio», aseguraron fuentes diplomáticas europeas, quienes creen que «la ausencia de un mensaje del Consejo ha incitado a Al Asad a seguir adelante con la represión». En la misma medida, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reclamó medidas «urgentes» en contra del régimen de Asad e instó al organismo a celebrar una sesión urgente.

Reed Brody, portavoz del organismo Human Rights Watch, criticó a países como Rusia, China, Sudáfrica, India y Brasil por bloquear sanciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


«Estos países tienen sangre en sus manos», dijo, añadiendo que el pueblo sirio está pagando el precio de lo que se percibía como una intervención extranjera «interminable» en Libia.

Rusia y China previamente se opusieron a condenar a Siria en el marco del Consejo, donde tienen poder de veto. Pero Moscú sugirió ayer un cambio de postura. «Moscú está seriamente preocupada por la información sobre numerosas víctimas», dijo la Cancillería a través de un comunicado.

En una carta al Ejército, Al Asad reiteró que Siria afronta una conspiración extranjera para desatar una lucha sectaria y «dividir al país en pequeños pedazos que compitan para satisfacer a aquellos que trabajaron para separarlos».

Una masacre perpetrada en 1982 en Hama por el padre del actual presidente, Hafez, y que dejó alrededor de 20.000 víctimas, generó tanto temor que pocos sirios se vieron dispuestos a desafiar abiertamente al régimen hasta ahora.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró «horrorizado» por la violencia del Gobierno sirio contra los ciudadanos en Hama y prometió trabajar con otros países para aislar a Al Asad.

Agencias Reuters, EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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