10 de noviembre 2010 - 00:00

El regreso de Amor Indio

Amor Indio, en los tiempos en que reinaba en reductos míticos como el Parakultural o Cemento. Hoy la banda vuelve a reunirse por primera vez en mucho tiempo para tocar en el bar Guevara de San Telmo.
Amor Indio, en los tiempos en que reinaba en reductos míticos como el Parakultural o Cemento. Hoy la banda vuelve a reunirse por primera vez en mucho tiempo para tocar en el bar Guevara de San Telmo.
«La idea de Amor Indio era zafar de la depresión del dark que dominaba todo en los años 80. Un día me levanté y me di cuenta que para deprimirme ya estaba la realidad, y que la música tenía que tirar buenas vibraciones. Así nació Amor Indio». Así cuenta el guitarrista y cantante Cristian Peyon, el nacimiento de la banda que cambió el estilo del rock argentino de fines de los 80, sentando los que dominaron todo lo que vendría en los 90. Eran el grupo underground con más seguidores, cada uno de sus shows en lugares míticos como el Parakultural, Prix Dami o Cemento eran verdaderos eventos que poco a poco los empezaba a lanzar hacia la masividad y, de golpe, los medios especializados coincidían en considerarlo el grupo revelación de 1989. Lástima que la hiperinflación no ayudó a que los grupos revelación lleguen a grabar discos, y el primer contrato discografico de Amor Indio quedó en la nada.

Como tantas otros fenómenos de la cultura argentina, Amor Indio desapareció y se convirtió en una especie de leyenda, revivida especialmente en estos últimos años gracias a Internet, donde sus videos de actuaciones en vivo y sus temas se reproducen en sites de fans.

Probablemente a este fenómeno se deba la inesperada reunión de Amor Indio, verdadera leyenda del rock argentino, que tendrá lugar mañana a la midianoche en el bar Guevara del barrio de San Telmo. La banda que rompió con el dark, que imperaba en la Argentina de la época para rescatar sonidos beats y flower power, regresa con sus miembros originales, que en algunos casos no se veían entre sí desde hace más de una década.

Cristian Peyon, conspicuo personaje del under glamouroso de los 90 por haber fundado EL Dorado, no está seguro de cómo se produjo este reencuentro. «Hace años que fantaseábamos con volver a tocar, pero era como una especie de tentación rara que siempre terminaba en expresión de deseo, y a lo sumo terminaba yo solo tocando versiones unplugged de temas de la banda. Ahora vamos a volver a tocar, y una manera de que se concrete la reunión es que acordamos no hablar de ningún otro proyecto. Sabemos que tocamos ahora, y luego se verá. Pero lo del Guevara era como volver en el tiempo, hasta tenemos los mismos instrumentos que eran fundamentales para el sonido del grupo, como el órgano Philips Farfisa de Nepo. En los ensayos estamos haciendo los mismos temas de nuestros shows de antes, incluyendo el único cover que hacíamos, «Salgan al Sol» de Billy Bond y la Pesada, que era una manera de sintetizar la idea de que incluso en los sesenta había hippies que tenían algo de punks».

Los que recuerdan los shows de Amor Indio saben que la gran cualidad del grupo era hacer música sesentista no calcada de los clásicos hippies al estilo del típico grupo de homenaje, si no dándole un toque irónico que hoy podríamos llamar vintage (término que en esos tiempos no se utilizaba).

Peyon dice al respecto que «cuando nos decían que sonábamos como The Zombies, The Troggs, o Question Marq & the Mysterians, y todos esos grupos de culto de la era del beat y la psicodelia, nosotros explicábamos que no teníamos la menor idea de quiénes eran: nuestra idea de la música flower power era la que bailaban Don Adams y Barbara Feldon en series como «El Agente 86». Ese fue nuestro secreto para cortar con el dark, apelar al recuerdo de las series de TV que nos gustaban cuando éramos chicos».

Amor Indio se completaba con el bajista Martín Tesitore (colaborador de bandas paralelas a Sumo con las que a veces se divertía Luca Prodan), y el baterista Daniel Ristucia. Los que vieron los dos primeros shows de Amor Indio en el Parakultural recuerdan un quinto miembro, un extraño percusionista brasileño que en algunas canciones también tocaba sitar y berimbau. «Era Trippi Lopez, pero a as semanas dijo que iba a dedicarse al jazz de vanguardia, y jamas volvimos a saber de el. Hay muy pocas grabacione se esos primeros shows, y la verdad es que casi nadie lo recuerda como parte del grupo».

Sobre el futuro de Amor Indio, Peyon prefiere no hablar. «Logramos concretar esta reunior gracias a un acuerdo de no hablar de ningún tipo de plan posterior. Sólo me gustaría hacer otro show junto a Los Telépatas, que fueron los siguientes en adoptar nuestro estilo de flower power revisitado. Lo más divertido va a ser verles las caras a los fans que sólo nos conocen por videos pésimos en YouTube, del tipo del día que nos llamaron para tocar en el programa de Mauro Viale».

D.C.

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