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El rol de los Estados frente a catástrofes
La sequía fue uno de los principales problemas que debieron enfrentar los productores el año pasado, junto con las inundaciones. La ayuda estatal se hizo esperar, en medio de las disputas entre el sector productivo y el Gobierno.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja anunció ya en 2005 que en los próximos 20 años las estimaciones de costos por desastres climáticos oscilarían entre los 6 billones y los 10 billones de dólares.
El presidente de la FAO, oficina responsable de alimentación y Agricultura de Naciones Unidas (ONU), Jackes Diouf, anunció el jueves que la reconstrucción de Haití, luego de dos sismos, comienza por los «campesinos».
Para Diouf hay que apuntalar la siembra de cereales haitiana de primavera (aquí otoño), porque se va a necesitar un millón de toneladas de ese grano para alimentar al pueblo.
La Argentina sufrió en los últimos dos años y medio una de las peores sequías y, sin embargo, la lucha para que se declarara zona de desastre y emergencia agropecuaria enfrentó a la Comisión de Enlace y los productores con los Gobiernos provinciales y nacionales.
Pasaron varios meses y cuando ya las consecuencias de la sequía, las heladas y el granizo habían hecho estragos en las economías familiares y los suelos, con mortandad de animales y caída en las superficies de siembra de cereales, el Ministerio de Agricultura actuó porque se reglamentó la Ley 26.504 de emergencia agropecuaria.
En estos momentos, 150 mil hectáreas del departamento cordobés de Roque Sáenz Peña se encuentran bajo el agua por las inundaciones.
Sin embargo, un subsidio de cinco millones de pesos (25 mil pesos para cada productor que ya perdió la campaña 2009-2010) desató una feroz interna entre entidades agropecuarias.
La tensión que produce la necesidad de la ayuda estatal no es privativa de la Argentina. En España, la organización de agricultores APAG Extremadura ASAJA, de la provincia extremeña, aún discute el accionar gubernamental luego de diversos desastres climáticos.
El titular de la entidad, Bibiano Serrano, criticó «la incompetencia absoluta» y «falta de previsión» de la Consejería de Agricultura por denegar las ayudas ecológicas del año 2008 a «más de la mitad» de los agricultores y ganaderos que la habían solicitado, lo que supondrá pérdidas para el sector de unos doce millones de euros al año.
Las gélidas temperaturas que azotan la zona de Florida en Estados Unidos podrían dejar decenas de millones de dólares de bajas en la agricultura.
«La situación es desesperante para alguna gente, porque de por sí hay poco trabajo y el clima no ayuda», indicó Nelly Rodríguez, cuya organización agrupa a unos 40 mil trabajadores, la mayoría hispanos.
«Los efectos negativos del cambio climático caerán de manera desproporcionada sobre los pobres. Los que se verán más duramente golpeados serán los agricultores a pequeña escala», dice un informe internacional.
En la provincia de Mendoza, el año comenzó con una tormenta que abarcó 900 hectáreas productivas del departamento Rivadavia y afectó a cientos de emprendimientos.
Entre las medidas para favorecer la adaptación al cambio climático, los organismos especializados sugieren desarrollar y «distribuir» variedades de cultivos y razas de ganado resistentes a sequías, tormentas e inundaciones, temperaturas más altas y condiciones salinas.


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