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El santo padre
Mauro Matos festeja con todo el gol que definió el partido. San Lorenzo le ganó 1 a 0 a Boca en tiempo adicional y es puntero.
Boca había sido, con errores y algunas torpezas, el único de los dos que había intentado quedarse con el triunfo, tanto que Sebastián Torrico se convirtió en una de las figuras de la cancha. Edgardo Bauza salió con un esquema sigiloso, con una línea de cuatro defensores, reforzada por Juan Carlos Mercier y Enzo Kalinski, que casi nunca cruzaron la mitad de la cancha y con Martín Cauteruccio (después, Mauro Matos) solo arriba, esperando que se le arrimen Barrientos, Blanco o Villalba, que tenían como primera misión tapar al mediocampo rival y después, si podían, contraatacar.
Así las cosas, Pablo Pérez se fue convirtiendo en el eje de los ataques de Boca y el juvenil Bentacur en su rueda de auxilio, buscando la velocidad de Sebastián Palacios (que superaba con cierta facilidad al juvenil Ramiro Arias) y la potencia de Jonathan Calleri, que luchaba cuerpo a cuerpo con el oficio de Mario Yepes (que debió ser expulsado por Echenique en el primer tiempo, por una patada descalificadora) y Matías Caruzzo, que terminaron redondeando una buena actuación.
En el primer tiempo, San Lorenzo insinuó algún contraataque desde la habilidad de Pablo Barrientos, pero con el correr de los minutos se fue refugiando en su campo, cada vez más cerca de Torrico, tanto que Bauza puso a Néstor Ortigoza por Villalba, para que sean tres los que defendiesen delante de la línea de cuatro.
Boca no encontraba los espacios y le faltó puntería para sacar alguna ventaja y cuando acertó al arco, como un gran remate de Meli, chocó con la seguridad de Torrico.
Así las cosas, el empate sin goles parecía cantado pero Bentancur tocó al medio sin mirar en la puerta de su área y la pelota le quedó a Matos que se llevó el premio mayor. San Lorenzo le lleva 11 partidos de ventaja en el historial a Boca y, como predijo el papa Francisco, "ganó seguro" y con mucha fortuna.


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