12 de septiembre 2011 - 00:00

El senador por la minoría, la otra batalla opositora

Jaime Linares, José «Pepe» Scioli, Chiche Duhalde
Jaime Linares, José «Pepe» Scioli, Chiche Duhalde
Cuando se apagan los discursos de barricada que hablan de revertir el resultado y se asume el argumento de que octubre se convirtió en una elección legislativa, se visibiliza una disputa agitada e intensa: la que involucra la senaduría nacional por Buenos Aires por la minoría.

Esa butaca, una de las más ansiadas, ofrece seis años de dieta, fueros y una plataforma para el protagonismo político. En lo formal, ningún partido sobrevive por un senador nacional (más allá de sus encantos y sus beneficios), pero ese sitio está en el centro de la batalla.

Fue, en rigor, la cláusula que frustró un acuerdo entre Eduardo Duhalde y Francisco de Narváez para potenciarse mutuamente. El duhaldismo, como contó este diario la semana pasada, estaba dispuesto a «esconder» a Eduardo Amadeo para apuntalar a De Narváez.

Pero el expresidente interino, a través de sus delegados, pidió que el socio de Raúl Alfonsín devuelva la gentileza «durmiendo» a José «Pepe» Scioli, candidato a senador nacional, para garantizarle a su esposa, Chiche, la reelección en la Cámara alta.

De Narváez rechazó el canje, y el entendimiento, al menos por ahora, naufragó. Es más: Chiche y «Pepe» Scioli se combaten porque fueron, en las primarias del 14 de agosto, los dos dirigentes que pulsearon por ese lugar, con apenas 100 mil votos de diferencia entre sí.

Ganó Chiche, que esta semana, atenta a la irrupción de un tercer competidor, Jaime Linares, el postulante del binnerista Frente Amplio Progresista, se instalará tres días en el sur de la provincia, en la Sexta Sección, para fortalecer su candidatura en la zona de la que es Linares. De hecho, fue intendente de Bahía Blanca.

Alerta

En el Frente Popular duhaldista, que el viernes tuvo su plenario -donde pacificó superficialmente sus matices con Mario Das Neves-, se pusieron en alerta ante los datos que marcan un claro crecimiento de Hermes Binner, en particular en la provincia de Buenos Aires.

El santafesino focalizó su campaña y decidió enfocarse en los centros urbanos de las grandes ciudades, pero en particular de la provincia de Buenos Aires, donde, sobre los 4 distritos más importantes del país, tuvo la peor performance: un 7,85% en el segmento presidente con números más bajos en gobernador (6,5%).

Sin embargo, para senador -boleta que es la que va pegada a la presidencial- anduvo mejor porque se registró menos corte: Linares juntó un 7,3% a pesar de lo cual quedó varios puntos abajo de Chiche, que obtuvo un 13,31%, y de el Scioli denarvaísta, que consiguió un 11,84%.

Sobre la base de esos resultados, cada partido y candidato definió una táctica para quedarse con el senador que, todo indica, compartirá la representación bonaerense con Aníbal Fernández y María Laura Leguizamón, el dueto del FpV para la Cámara alta. Veamos:

  • Chiche Duhalde, que para la primaria apenas hizo campaña en algunos puntos del conurbano, en parte convencida de que el Frente Popular sacaría un resultado que le garantizaba sin problemas la banca, asumió que esa certeza está en discusión. Venció por 100 mil votos a «Pepe» Scioli, pero las previsiones para octubre muestran movimientos y mutaciones en el voto anti-K, en particular con el crecimiento de Binner. Por esa razón, iniciará una campaña por el interior de la provincia, que comenzará por Bahía Blanca, para diezmar a Linares. 

  • Scioli, «Pepe», a su vez fue uno de los promotores del acuerdo con Alberto Rodríguez Saá ya que entendió que si se «trabaja bien» ese pacto, él puede lograr los puntos necesarios como para superar a Chiche y quedarse con la banca. No hay que descartar que algunos sectores del peronismo bonaerense, aun alineados con la Casa Rosada, «empujen» la papeleta del hermano del gobernador, con la expectativa de que en el futuro éste se convierta en un aliado o, al menos, en un opositor menos férreo que Chiche Duhalde.


  • Lo de Linares, en tanto, consiste en repetir la regla general del FAP respecto de binnerizar la campaña, destacando la figura del candidato. Apuesta a que la tracción de Binner para el impulso de la lista de diputados nacionales lo ayuden a crecer y a desplazar a Chiche y a «Pepe» Scioli, posibilidad que hoy no parece lejana a partir del impulso que tuvo el FAP, aunque todavía tiene que mantenerlo hasta octubre y confirmarlo, luego, en las urnas.
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