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El socio de Cameron le arruina la alianza con Murdoch
En ese momento, sus palabras significaron una gran pérdida para Cable, una figura importante del Partido Liberal Demócrata, el socio menor del Gobierno liderado por los conservadores.
Grabado por dos cronistas del Daily Telegraph que se habían hecho pasar por partidarios «lib-dem», esos comentarios privados le costaron algunos de sus poderes ministeriales. También dificultaron la oposición de su partido a los planes de News International, el brazo británico de prensa de Murdoch, de comprar el 61% del sistema de televisión satelital BSkyB, que aún no posee.
Ahora, sin embargo, los liberaldemócratas pueden surgir como uno de los pocos ganadores en el escándalo de espionaje telefónico que tiene a maltraer por igual al imperio mediático de Murdoch, a Scotland Yard y a los conservadores del primer ministro David Cameron.
El tercer partido del Reino Unido viene pasado por un mal momento. Muchos de sus votantes le dieron la espalda cuando se unió al más grande y centroderechista Partido Conservador. Mientras, otros culpan a los diputados liberaldemócratas por no hacer lo suficiente para limitar las medidas de austeridad más dolorosas del Gobierno.
El escándalo le ofrece al acosado partido una rara oportunidad de mantenerse al margen de sus socios conservadores. Es probable que mañana se produzca una votación parlamentaria no vinculante en la que muchos «lib-dems» podrían pronunciarse junto a la oposición laborista para retrasar la toma de control de BSkyB por parte de News International.
«El Liberal Demócrata es un partido que nunca tuvo una relación especial con esa empresa, por lo que va a votar sin temor», dijo ayer Cable.
Gidon Cohen, profesor de Política en la Universidad de Durham, cree que el escándalo «cambia la dinámica dentro de la coalición y pone a los conservadores a la defensiva».
Muchos de los problemas de los liberaldemócratas se derivan de su cambio de posición sobre las matrículas en las universidades públicas. Durante la campaña electoral de 2010, el partido dijo que quería suprimirlas, pero una vez en el Gobierno apoyó el aumento de la cuota anual máxima de 3.000 libras a 9.000.
La medida generó acusaciones de traición, disturbios en el centro de Londres, un ataque a un vehículo que transportaba el príncipe Carlos y la caída del partido en las encuestas.
La agrupación sufrió una severa derrota en los comicios municipales de mayo y su popularidad en los sondeos es ahora de un dígito. Muchos analistas dicen que hay poco que los liberaldemócratas pueden hacer para evitar una paliza similar en las próximas elecciones parlamentarias de 2015.
Sin embargo, el escándalo de Murdoch le da la oportunidad de recuperar algo del discurso moral que ayudó al líder Nick Clegg a destacarse en la campaña electoral del año pasado.
«Espero que la gente se dé cuenta de que si hay un partido que no está en el bolsillo de Rupert Murdoch ni en el de cualquier otro tabloide, es el Liberal Demócrata», dijo el legislador de ese partido Stephen Lloyd, uno de los 21 de su bancada que votaron en contra del Gobierno en el tema de las matrículas. «Espero que la gente se dé cuenta de que casi a diario los liberaldemócratas han sido arruinados por News International y otros tabloides del mercado», agregó.
También debería ayudar que el líder «lib-dem» y viceprimer ministro Clegg haya advertido a Cameron sobre el nombramiento del exeditor del News of the World, Andy Coulson, como jefe de Comunicaciones el año pasado.
Coulson se vio obligado a renunciar en enero en medio de especulaciones de la prensa sobre el aumento del espionaje periodístico durante su tiempo en el periódico. Coulson fue arrestado el viernes, lo que forzó a Cameron a luchar para despejar las dudas.
Los dos principales partidos del Reino Unido, el Conservador y el Laborista, han abogado abiertamente en el pasado a favor de los medios de Murdoch, mientras los liberaldemócratas a menudo han estado fuera de ese juego.
Eso había sido considerado hasta ahora como una gran desventaja electoral. Ahora podría influir a favor del partido.
«Tenemos la ventaja de tener las manos muy limpias en este asunto», dijo Don Foster, un importante legislador «lib-dem». «Hemos planteado nuestra preocupación por los derechos de propiedad de Murdoch desde el primer día. No estamos contaminados como otros», añadió.
Pero lograr que ese mensaje llegue al público sin parecer demasiado oportunista no será fácil.
«Es un poco ingenuo esperar que esto vaya a resultar enormemente beneficioso para los liberaldemócratas y que vayamos a salir como caballeros de brillante armadura», dijo una fuente de la dirección del partido. «Pensar que vamos a sacar provecho político de esto es, probablemente, optimista, aunque creo que no hay nadie que piense que los liberaldemócratas están en la cama con la prensa de Murdoch», explicó.
Miembros del partido dicen que la estrategia de largo plazo más inteligente es ir más allá de intentar recuperar algunos votos y asegurarse de que las investigaciones sobre el escándalo no deriven en un lavado de cara y que las reformas de la prensa satisfagan las demandas del público. Eso podría resultar beneficioso para 2015 si da a los liberaldemócratas y otros partidos más pequeños la oportunidad de hacer oír sus voces en una prensa que a menudo ha ignorado a todos, excepto a las dos agrupaciones grandes.
Agencia Reuters


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