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El Supremo se inclinaba a respaldar el arresto de Lula
Si se confirma la decisión de la máxima instancia judicial, solo restaría que el tribunal de segunda instancia que lo había condenado por corrupción agote los trámites para que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) vaya a prisión.
RESPALDO. Un nutrido grupo de manifestantes se congregó ayer en las inmediaciones de la sede del Supremo Tribunal Federal (STF) para manifestar su respaldo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Se temía que la decisión de los magistrados pudiera desatar disturbios.
En las afueras del tribunal en Brasilia, los detractores del exmandatario reaccionaron con festejos, mientras sus partidarios recibieron la noticia abatidos o llorando.
Lula, que gozó de una inmensa popularidad tras dos mandatos como presidente entre 2003 y 2010, se convirtió en un personaje polémico en medio de un escándalo de corrupción que ha sacudido a Brasil en los últimos años y ha enfurecido al ciudadano promedio contra la clase política.
El ex mandatario fue declarado culpable el año pasado por ayudar a una empresa constructora a lograr contratos a cambio de la promesa de que recibiría un apartamento en la playa. El encargado de dictar la sentencia fue el juez Sergio Moro, responsable de los casos derivados de la Operación "Lava Jato", el mayor escándalo de corrupción en la historia de Brasil.
Lula siempre ha defendido su inocencia, y ha argumentado que este caso, como otros cargos de corrupción pendientes de juicio, son intentos para mantenerlo fuera de la carrera presidencial.
Sin embargo, Lula sufrió un revés en enero, cuando una corte de apelaciones ratificó la condena relativa al mencionado apartamento. Los tres magistrados que revisaron el caso ampliaron incluso la sentencia a 12 años y un mes.
Aunque el ex mandatario puede interponer más recursos, la ley brasileña podría obligarlo a empezar a cumplir su pena, como ya definieron Moro y los otros magistrados.
Los abogados de Lula sostienen que su cliente tiene el derecho constitucional de permanecer en libertad hasta agotar todas las apelaciones posibles. Sin embargo, en un caso no relacionado de 2016, el alto tribunal discrepó con ese argumento, y dictaminó que un condenado debería empezar a cumplir su sentencia tras la denegación de la primera apelación.
La tensión que precedió al juicio tuvo su momento más álgido el martes, cuando el comandante del Ejército, el general Eduardo Villas Boas, aseguró en su cuenta de Twiter que compartía "el ansia de todos los ciudadanos de bien, de repudio a la impunidad y de respeto de la Constitución, la paz social y la democracia" (ver pág. 17).
La polarización en Brasil dejó paso a la violencia a fines de marzo, cuando una caravana proselitista del líder de la izquierda fue atacada con armas de fuego. La primera economía latinoamericana recorre una crisis política que ya lleva más de tres años, en medio del bombardeo de acusaciones de la corrupción desvendada por "Lava Jato" contra figuras de prácticamente todos los partidos.
En 2016, Dilma Rousseff, sucesora y protegida de Lula, fue destituida por el Congreso, acusada de manipulación de las cuentas públicas.
| Agencias AFP y ANSA, y Ámbito Financiero |



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