El pánico de los padres y la reclusión de los menores pueden ser daños colaterales de lo ocurrido.
ROSTROS. Georgina Callander, una de las víctimas del atentado del lunes en Manchester, junto a su admirada Ariana Grande (izquierda). Saffie Rose Roussos, también fallecida en el ataque, tenía apenas ocho años (derecha).
Roma - El atentado en Manchester marca "una línea divisoria en la manera en la que el terrorismo lleva a cabo sus ataques", ya que el estadio de la ciudad estaba lleno de adolescentes e incluso niños.
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Así lo indicó Beatrice Toro , especialista en Psicología Comunitaria" de la Universidad Auxiluim de Roma, al recordar que "hasta ahora, los jóvenes, adolescentes y niños no habían sido golpeados nunca, nunca habían sido un blanco".
"Hacer un atentado durante un concierto de Ariana Grande, la cantante ídolo de los chicos, significa llevar a cabo una masacre contra los más débiles, es algo que cambia los parámetros del terror", afirma la docente.
El impacto que una acción como ésta puede tener a nivel psicológico es muy alto, ya que "marca una diferencia para los adultos, porque saben que quienes pueden afrontar un riesgo directo son los hijos, los más pequeños, que a su vez pueden llegar a desarrollar un sentido de impotencia total", afirma la experta.
Para Beatrice Toro también existe el riesgo de rendirse ante "una reacción irracional: por ejemplo, impidiendo que los chicos salgan o que dejen de ir a jugar a las plazas o a los lugares públicos".
"En otras palabras, el peligro mayor es la difusión de una psicosis entre los padres", añade la especialista italiana, al recordar que los niños pueden a su vez caer en una suerte de "efecto pánico".
"Los fanáticos de Ariana Grande son una comunidad en la que hay niños, tienen grupos sociales y virtuales que se comunican entre sí y, por lo tanto, frente a una noticia como ésta a menudo puede ocurrir que ningún adulto medie esa información".
"Tanto los niños como los adolescentes pueden sentirse muy golpeados y vulnerables, por lo tanto podrían llegar a sobrevalorar la amenaza del terrorismo: la mediación de los padres es clave", subraya la experta.
"Los niños son, por otra parte, la primera expresión de la cultura occidental que se abre a la música, al arte, a la diversión: se golpea a los niños para golpear a los adultos del futuro", precisa Beatrice Toro, al señalar otro posible efecto de la masacre cometida en Manchester.
"Creo que Ariana Grande -concluye- haría bien no sólo si hiciera una declaración de firme condena de lo ocurrido sino también invitando a los chicos a evitar el pánico. Podría para eso utilizar los medios de comunicación, las redes sociales".
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