24 de mayo 2017 - 21:30

El terror cruzó una línea roja al golpear directamente a niños

El pánico de los padres y la reclusión de los menores pueden ser daños colaterales de lo ocurrido.

ROSTROS. Georgina Callander, una de las víctimas del atentado del lunes en Manchester, junto a su admirada Ariana Grande (izquierda). Saffie Rose Roussos, también fallecida en el ataque, tenía apenas ocho años (derecha).
ROSTROS. Georgina Callander, una de las víctimas del atentado del lunes en Manchester, junto a su admirada Ariana Grande (izquierda). Saffie Rose Roussos, también fallecida en el ataque, tenía apenas ocho años (derecha).
Roma - El atentado en Manchester marca "una línea divisoria en la manera en la que el terrorismo lleva a cabo sus ataques", ya que el estadio de la ciudad estaba lleno de adolescentes e incluso niños.

Así lo indicó Beatrice Toro , especialista en Psicología Comunitaria" de la Universidad Auxiluim de Roma, al recordar que "hasta ahora, los jóvenes, adolescentes y niños no habían sido golpeados nunca, nunca habían sido un blanco".

"Hacer un atentado durante un concierto de Ariana Grande, la cantante ídolo de los chicos, significa llevar a cabo una masacre contra los más débiles, es algo que cambia los parámetros del terror", afirma la docente.

El impacto que una acción como ésta puede tener a nivel psicológico es muy alto, ya que "marca una diferencia para los adultos, porque saben que quienes pueden afrontar un riesgo directo son los hijos, los más pequeños, que a su vez pueden llegar a desarrollar un sentido de impotencia total", afirma la experta.

Para Beatrice Toro también existe el riesgo de rendirse ante "una reacción irracional: por ejemplo, impidiendo que los chicos salgan o que dejen de ir a jugar a las plazas o a los lugares públicos".

"En otras palabras, el peligro mayor es la difusión de una psicosis entre los padres", añade la especialista italiana, al recordar que los niños pueden a su vez caer en una suerte de "efecto pánico".

"Los fanáticos de Ariana Grande son una comunidad en la que hay niños, tienen grupos sociales y virtuales que se comunican entre sí y, por lo tanto, frente a una noticia como ésta a menudo puede ocurrir que ningún adulto medie esa información".

"Tanto los niños como los adolescentes pueden sentirse muy golpeados y vulnerables, por lo tanto podrían llegar a sobrevalorar la amenaza del terrorismo: la mediación de los padres es clave", subraya la experta.

"Los niños son, por otra parte, la primera expresión de la cultura occidental que se abre a la música, al arte, a la diversión: se golpea a los niños para golpear a los adultos del futuro", precisa Beatrice Toro, al señalar otro posible efecto de la masacre cometida en Manchester.

"Creo que Ariana Grande -concluye- haría bien no sólo si hiciera una declaración de firme condena de lo ocurrido sino también invitando a los chicos a evitar el pánico. Podría para eso utilizar los medios de comunicación, las redes sociales".

Agencia ANSA

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