El terror narco amenaza con ganar la batalla en México

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Ciudad de México - Durante cuatro horas, la ciudad mexicana de Reynosa (Nordeste, frontera con EE.UU.) se vio ayer sumergida en un tiroteo infernal. Pocos se atrevieron a asomar la nariz durante toda la mañana mientras se escuchaban las balas en esta ciudad de 500.000 habitantes. El saldo fue de cinco presuntos sicarios muertos. En otro punto fronterizo, en Ciudad Juárez, la violencia dejó once ejecutados en las últimas 48 horas, entre ellos el subjefe de policía y dos de sus escoltas.
Estos hechos no fueron excepcionales en México. Las noticias de hasta decenas de muertos por día a causa de enfrentamientos o venganzas de los narcos son corrientes en los últimos dos años. La zona norte de México es escenario de constantes disputas entre presuntos sicarios y fuerzas del orden, pese al operativo de más de 36.000 militares que mantiene el Gobierno mexicano.
La violencia ligada al narcotráfico dejó en 2008 más de 5.600 muertes violentas, según cifras oficiales, de las cuales 1.656 ocurrieron en Ciudad Juárez.
El asesinato del jefe policial de Ciudad Juárez, Sacramento Pérez, y de sus escoltas ocurrió el martes, cuando el auto en el que viajaban fue interceptado por dos camionetas de las que bajaron seis hombres armados con fusiles automáticos, cerca del Consulado de Estados Unidos. «Comenzaron a disparar por dos lados hasta darles muerte», relataron los testigos que se encontraban en el lugar de los hechos, una zona altamente vigilada. Con estos homicidios, en Ciudad Juárez ya suman 16 los policías, de diversas delegaciones, asesinados por el crimen organizado en lo que va del año, además de otras 280 personas. En 2008, 71 agentes policiales, principalmente de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, fueron ultimados en esta ciudad por los grupos criminales, de acuerdo con datos oficiales.
La seriedad de la cuestión quedó de manifiesto una vez más el fin de semana pasado, en el estado de Tabasco, donde fueron asesinados once integrantes de una familia, entre ellos varios niños que se ocultaban debajo de una cama. Días antes, un choque entre militares y sicarios con armas de guerra se saldó con 21 muertos en el norteño estado de Chihuahua.
Reynosa, por su parte, es una de las ciudades más pobladas de la franja fronteriza con EE.UU. En toda la mañana, una inusitada cadena de cuatro balaceras cerca de centros comerciales y una escuela paralizó el corazón de la urbe.
«Como resultado de los enfrentamientos murieron cinco agresores y siete policías federales fueron heridos; uno de ellos se reporta como grave», informó por la noche la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de México en un comunicado.
Sicarios
Los tiroteos entre presuntos sicarios del crimen organizado y las fuerzas del orden se desencadenaron luego de que la Policía Federal (PFP) detectó en un operativo de vigilancia «varias camionetas en las cuales viajaban personas armadas».
Los sicarios, añadió la SSP, respondieron al operativo «con ráfagas de armas largas, bajaron de los vehículos y realizando disparos de armas de fuego ingresaron a un domicilio desde donde continuaron con el tiroteo, lanzaron granadas de fragmentación y de fusil», añadió el comunicado de la PFP.
Elementos del Ejército mexicano que acudieron en apoyo consiguieron detener a siete de los presuntos agresores, a los que les fueron decomisadas un número indeterminado de armas largas, un mortero, siete granadas, cinco de ellas para fusil y dos de fragmentación, entre otros pertrechos.
Uno de los choques se produjo en las cercanías de una escuela y en imágenes del canal televisivo Milenio se observa a menores corriendo en las calles, algunos acompañados de personas mayores, y algunos cuerpos con manchas de sangre tendidos en el pavimento.
En varias ocasiones, autoridades mexicanas alertaron sobre la capacidad de los carteles de la droga de infiltrarse en las estructuras de poder, principalmente a nivel municipal, colocando personas a su servicio en alcaldías, diputaciones locales y cuerpos policiales.
El Instituto Federal Electoral anunció este año que vigilará estrechamente el proceso electoral rumbo a los comicios estatales y legislativos del 5 de julio para «blindar» las candidaturas frente al narcotráfico.
Agencias AFP, EFE y DPA

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