26 de diciembre 2017 - 00:00

El toro, en un tributo de Federico Kiper

Tras dos años de residir en Lisboa, el pintor y muralista argentino regresó al país para abriruna exposición sobre un símbolo milenario.

Inauguración. El presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, visita a Federico Kiper en el Centro Cultural Borges.
Inauguración. El presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, visita a Federico Kiper en el Centro Cultural Borges.
El artista plástico y muralista argentino Federico Kiper, residente en Portugal desde hace dos años, regresó al país para presentar "Toro" (Centro Cultural Borges, sala 27, hasta la segunda semana de enero) una muestra en la despliega una de sus obsesiones en relación a la cultura europea, la tauromaquia, esa misma que reflejó, en las artes plásticas, primordialmente Pablo Picasso, y a la que tantas obras le dedicó. Los tiempos, desde ya, son hoy diferentes, y la imagen negativa que tienen en estos años las corridas de toros entre los defensores de los animales vuelve doblemente desafiante su elección.

Pero Kiper relativiza, en el diálogo con este diario, ese punto: "Es que mi muestra no se detiene en ese aspecto sino que es mucho más vasta, abarcativa. Tiene que ver con todo lo que significó el toro en las culturas antiguas en lo cultural y lo filosófico. No hay más que pensar en el Minotauro en Grecia, en el Buey Apis en Egipto: según las épocas y las regiones, el toro posee una simbología riquísima desde el punto cultural y filosófico. Y, en lo personal, aunque no creo demasiado en la astrología, el hecho de que yo sea de Tauro también me impulsó a bucear en el significado de ese animal tantas veces sagrado."

Kiper ha confeccionado esta muestra con siete obras de diferentes tamaños, aunque en todos los casos grandes (de 6 metros la mayor hasta 2 metros la menor), donde el toro está representado mediante su técnica mixta personal en la que fusiona óleo con aerosol y carbonillas.

"Esta combinación es mi constante. Es verdad que siempre tuve al Picasso de las tauromaquias como uno de mis referentes, además de Matisse, pero hay que pensar que en sus tiempos no había aerosol, de modo que la materialidad moderna modifica, refunda una forma de expresión", señala el artista.

La actividad de Kiper en Portugal es, centralmente, la del diseño de indumentaria y los murales, aunque su vuelco a las artes plásticas es cada vez más absorbente. "Hace dos años recibí una invitación de una galería de Lisboa para exponer mis trabajos, y me fue tan bien que allí me establecí", explica. También ha expuesto en este tiempo en Venecia, en el Louvre de París, en el Palazzo Flangini de Italia, y en la Colorida Gallery y la Galeria Arte Graça de Portugal. En la Argentina, presentó su obra en el Museo Benito Quinquela Martín, la Regazzoni Art Gallery y el Centro Cultural Borges.

Marcelo Salvioli, curador de la muestra, dijo que "Kiper trae de su paso por Europa lo contrario de lo que esperaríamos de un artista moderno. En lugar del convencional deslumbramiento con ejemplos directos del arte contemporáneo, su mirada se posa sobre los rituales ancestrales que formaron Occidente, o lo que se intuye de lo que ellos fueron. Es la tauromaquia en este caso o mas directamente el toro, el objeto de su atenta reflexión visual".

Sobre este punto, añade en el diálogo con este diario: "Mi mirada, en Europa, no deja de ser nunca la de un artista latinoamericano; es decir, es una mirada externa, que difiere de la que tienen los europeos sobre su propio presente y su propia cultura. Muchas veces, la influencia europea en quienes no son europeos tiene una repercusión que puede ser más social, efectista, que propiamente artística. Yo me propuse, por el contrario, despojarme de toda anteojera y mirar claramente, desde mi condición latinoamericana, las huellas culturales del pasado europeo en lo actual. Y se ve mejor de esa forma, la diversidad es más rica."

Marcelo Zapata

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