San Francisco - La promesa de Elon Musk de permitir que cualquiera diga lo que quiera en Twitter, luego de adquirir la red social, podría poner la responsabilidad de combatir el acoso y la desinformación en los usuarios de la plataforma, dicen los expertos.
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El Twitter de Musk genera dudas cada vez más importantes
Los detalles de los planes de Musk para Twitter fueron escasos tras el anuncio del lunes de su acuerdo para comprar la compañía por 44.000 millones de dólares. Sin embargo el jefe de Tesla se autoproclamó como un absolutista de la libertad de expresión.
Pero la privatización de Twitter con Musk como su dueño ha elevado preocupaciones de los analistas y activistas de que el sitio será regido caprichosamente por el hombre más rico del mundo, con más enfoque en la atención y la rentabilidad que en promover conversaciones digitales sanas.
Para la profesora asistente de Derecho de la Comunicación en la Universidad Syracuse, Kyla Garrett-Wagner, la adquisición de Musk no es una victoria de la libertad de expresión.
“Lo que hemos hecho es poner aun más poder en pocas manos”, dijo. “Si Elon Musk mañana decide que quiere cerrar Twitter por una semana, podrá hacerlo”, agregó.
La profesora indicó que la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos solo prohíbe a los gobiernos de amordazar lo que dicen los ciudadanos, dejando al empresario multimillonario el poder de decidir qué pueden y qué no publicar en una entidad privada como Twitter.
“Esta no es una esquina cualquiera”, advierte Garrett-Wagner. “Este es el viejo y salvaje Oeste pero propiedad de una élite minoritaria que no representa voces de las minorías”.
Interrogantes
La promesa de Musk de no intervenir en el contenido es particularmente espinosa cuando se trata de casos ampliamente conocidos como el del expresidente Donald Trump, quien fue vetado de Twitter tras el asalto al capitolio por parte de sus seguidores.
“Musk dice que convertirá a Twitter en una red social sin moderaciones; ha habido muchas de ellas y no han funcionado”, dice el analista Rob Enderle.
“Los trolls toman el control, se vuelven demasiado hostiles y apartan a la gente de la plataforma”.
Musk ha dicho que se opone a suspender cuentas de Twitter por mal comportamiento, provocando especulaciones sobre si levantaría el veto de Trump.
Sin embargo, el expresidente dijo que no regresaría a Twitter incluso si su cuenta era reactivada, afirmando que se mantendría en Truth Social, su propio sitio.
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Si Musk retira la política de contenido en Twitter, los anunciantes también tendrán que adelantarse para asegurarse de que sus mensajes no sean asociados con contenido tóxico, de acuerdo con abogados y académicos.
“La rendición de cuentas ahora recae sobre los principales anunciantes de Twitter, que necesitan dejar claro que si Twitter se convierte en un espacio libre para todos los odios, extremismos y desinformación, ellos se irán”, dice Angelo Carusone, jefe de Media Matters for America.
“También es crucial que Google y Apple apliquen a Twitter los mismos estándares que les aplican a otras aplicaciones como Parler”, añadió al referirse a la red social popular entre conservadores.
Los gigantes tecnológicos necesitarían reiterar que “Twitter no recibirá un trato especial y que una violación de los términos de servicio resultará en el retiro de la plataforma de las tiendas de aplicaciones”, según Carusone.
Musk también será juzgado duramente por la opinión pública: los usuarios de Twitter podrán decidir irse de la plataforma si se vuelve hostil o inundada de desinformación, añade Garrett-Wagner.
Polémicas
Algunos de los propios tuits de Musk han llamado la atención. El magnate se burló de un denunciante de Tesla y en 2018 llamó “pedófilo” a uno de los rescatistas que había criticado su plan para salvar a los niños de la inundación en una cueva en Tailandia.
Agencia AFP


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