8 de abril 2014 - 00:00

El universo exaltado de Kirchuk

Imagen de “Termo”, la instalación de Irina Kirchuk, en cuyo vernissage se presentó Móvil, el proyecto institucional que inaugura una modalidad de gestión que no se conocía en la Argentina.
Imagen de “Termo”, la instalación de Irina Kirchuk, en cuyo vernissage se presentó Móvil, el proyecto institucional que inaugura una modalidad de gestión que no se conocía en la Argentina.
En "Termo", Irina Kirchuk (1983) comienza por celebrar la arquitectura industrial de una sala inmensa y la interviene con los atractivos elementos que configuran la obra. La cuestión térmica expresada en el título de la muestra, se percibe en el derretimiento o ablandamiento de algunos materiales. El calor excesivo distorsiona las formas del plástico de alto impacto de las gradas amarillas que adquiere así la cualidad de la plastilina, se vuelve gomoso y pierde toda rigidez. En una pared de grandes dimensiones un plástico espejado y deformado atrae las miradas con sus ondulaciones y resplandores. El paisaje de la sala está dividido por unas chimeneas de metal bañadas en polvillo rojo. Los colores resplandecen. Las formas de dos lunas o ventanas redondas y las de una parrilla que, recuerda vagamente la cocina que tenemos en casa, generan extrañamiento. Los objetos familiares adquieren una condición fantástica. La visión de la sala sorprende al espectador con el acontecer extraordinario de un mundo en estado de euforia. Kirchuk habla de "la alucinación que pueden provocar las temperaturas", de "una ciudad en la que el calor parece hacer transpirar el asfalto, las superficies reflectantes disparan haces de luz, las lluvias feroces se derraman sobre las fachadas y los cuerpos transpirados...".

A.M.Q.

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