21 de enero 2011 - 00:00

El Vaticano también deja en soledad a Berlusconi

Corriere della Sera reflejó ayer en tapa y a través de la visión del humorista Giannelli el giro en la relación entre Silvio Berlusconi y la Iglesia. «¿Pero Berlusconi no es un hombre de fe?», pregunta Benedicto XVI. «No, Santidad. Es la fe la que es hombre de Berlusconi», responde Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
Corriere della Sera reflejó ayer en tapa y a través de la visión del humorista Giannelli el giro en la relación entre Silvio Berlusconi y la Iglesia. «¿Pero Berlusconi no es un hombre de fe?», pregunta Benedicto XVI. «No, Santidad. Es la fe la que es hombre de Berlusconi», responde Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
Roma - La comprometida situación de Silvio Berlusconi quedó ayer todavía más expuesta cuando el Vaticano, que ha mantenido históricas buenas relaciones con Il Cavaliere, hizo saber su «preocupación» por la causa de supuesta prostitución infantil que involucra al primer ministro de Italia.

En un hecho inusual, el secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, dijo que «la Santa Sede sigue con atención y con preocupación estos acontecimientos italianos en base a la conciencia de la existencia de una gran responsabilidad ante las familias, las nuevas generaciones y también frente a la exigencia de ejemplaridad y a los problemas que pesan sobre la sociedad italiana».

Interrogado por la prensa sobre el caso «Ruby Rubacuore», la joven marroquí que, según la fiscalía de Milán, mantuvo relaciones sexuales con Berlusconi cuando era menor de edad, Bertone agregó: «La Iglesia motiva e invita a asumir y mantener un empeño de mayor moralidad». «La moralidad, la justicia y la legalidad son los pilares de una sociedad que quiere crecer y al mismo tiempo dar respuestas positivas a los problemas de nuestro tiempo», agregó Bertone cuando asistía a la inauguración de una residencia para familiares de los niños internados en el hospital pediátrico Bambin Gesú de Roma.

Por un lado, una voz de la importancia de la de Bertone opina sobre gobernantes de países muy excepcionalmente. Además, la Santa Sede y Berlusconi, pese a la diferencia de estilos, habían mantenido hasta ahora una relación de cercanía, basada, entre otros motivos, en la encendida defensa de Il Cavaliere de los «valores familiares» y contraria al aborto y el casamiento homosexual.

Los cronistas le preguntaron asimismo al cardenal Bertone si comparte las preocupaciones del presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, que en un comunicado mencionó la «turbación de la opinión pública frente a las presuntas acusaciones de la fiscalía de Milán al jefe del Gobierno, con graves hipótesis de delito y frente a la divulgación de numerosos elementos relativos a los actos de investigación». El purpurado se limitó a contestar: «Ustedes vieron que la nota fue publicada por LOsser- vatore Romano (el diario de la Santa Sede)».

Aliados

Hubo también cuestionamientos de aliados del primer ministro en el campo político. Umberto Bossi, líder de la Liga Norte (derecha dura), matizó que lo que declara «el Vaticano no se comenta, pero pienso que para ellos es más fácil hablar». «(Berlusconi) debe ser más cauto», subrayó Bossi, quien también criticó a los fiscales. «Berlusconi se encontró con su casa rodeada, y le controlaban a todos los que entraban y salían. Me parece que los fiscales seguramente exageraron un poco».

En tanto, el contador de Berlusconi, Giusseppe Spinelli, minimizó la importancia de los pagos que él mismo efectuó a mujeres jóvenes por orden del primer ministro, incluyendo a «Ruby».

En una entrevista al diario Il Corriere della Sera, Spinelli dijo que se trató de «cinco o seis personas entre las tantísimas situaciones diferentes en las que nosotros ofrecemos ayuda», que «en mi jornada laboral representan a lo sumo unos 10 minutos».

«En mi opinión se trata de cosas infladas sólo porque está implicado quien usted sabe... Al final de cuentas, si se observa bien, se nota que los llamados telefónicos no son tantos. Y además, dígame usted, ¿no se puede ayudar a la gente?», preguntó el contador. «Un día ayudábamos a una organización de niños enfermos de leucemia y al día siguiente a una estudiante que necesitaba pagar su alquiler», amplió. Spinelli subrayó que «pagaba a las muchachas sólo si era autorizado por Berlusconi», incluyendo a «Ruby», que «era muy insistente» pero a la que «yo le respondía que no».

«Una vez vino a mi oficina sin aviso y yo no estaba: pidió 100 euros para pagar un taxi, pero le dieron 50. Yo no tiro el dinero de ese modo: sin autorización no saco ni un euro», agregó el gestor del consorcio Fininvest, de Berlusconi.

Agencias ANSA, AFP, EFE y Reuters

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