Una muestra del arte del finlandés Hannu Palosuo, que participó en la última Bienal de Venecia.
El Pabellón de las Bellas Artes de la UCA comenzó su temporada 2010 con la exposición de dos artistas finlandeses titulada «Las formas del espíritu», con el auspicio de la Embajada de Finlandia y bajo la curaduría de Cecilia Cavanagh y Massimo Scaringella. Hannu Palosuo (Helsinki, 1966), vive y trabaja en Helsinki y Roma donde se graduó en la Academia de Bellas Artes en 1997.
Una casa solitaria y un fragmento de bosque son las imágenes sobre las que este artista que ha participado en la última Bienal de Venecia, trabaja de manera despojada. Sobre la tela como fondo pinta la casa y el bosque, de un intenso azul lo que le confiere una aproximación a lo metafísico, así como cuando ambas imágenes aparecen petrificadas por la nieve. En general, cuadros pequeños que encierran una visión melancólica de un paisaje interior de gran calma y pureza que parece acompañarlo.
En Tuomo Rosenlund (Lempaala, 1976) se encuentra, a diferencia del artista ya mencionado, una imagen de carácter expresionista que invade la tela. Un personaje basado en un dibujo clásico, manos huesudas que ocupan un lugar preponderante en la composición, abraza un fragmento de ciudad mientras otras figuras asoman como habitantes de un lugar caótico que suponen la observación del artista sobre las contingencias de lo urbano, de su arquitectura asfixiante a través del empleo atrevido del color. Alicia Moreau de Justo 1300 Clausura el 4 de abril.
Natalia Abot Glenz (1974), arquitecta, tiene una importante formación en el campo de las artes plásticas, especialmente en la escultura ,ya que estudió con grandes maestros argentinos, entre ellos Jorge Gamarra, Julián Agosta, Aurelio Macchi y con el escultor español Martín Chirino que la seleccionó para integrar su taller de escultura en hierro. La muestra que presenta en el Centro Cultural Recoleta «Dibujos del tiempo», piezas escultóricas en hierro y madera, en las que «la huella y el óxido dialogan con el tiempo a medida que la materia se configura espacialmente».
A la manera de cintas ondulantes puede considerársela una escultura objeto, despojada de toda influencia excepto del espacio que ocupa pero con una diferencia, no provocan distancia ni son ambiguas y sí intentan lograr un significado a través de una secuencia de experiencias perceptivas. Las formas constituyen lo que se ha dado en llamar un dibujo en el espacio cuyas sombras se proyectan sobre la pared de la sala, «dibujos en el espacio que dialogan con sus sombras» según sus palabras.
Un excelente montaje contribuye, en el pequeño espacio de la sala, a mirar con atención estas seductoras formas o líneas que establecen por sus curvas una dinámica envolvente en un severo material capaz también de expresar hondos sentimientos. Hasta el 4 de abril.
Hasta el 26 de marzo hay tiempo para acercarse a Galería Van Riel (Juncal 790) para ver «Pintura y Luz», obras de Marta Parga. Miles de varillas de un milímetro de espesor insertas sobre un rectángulo blanco o negro, de diferente tamaño, rígidas o flexibles, en un trabajo minucioso, preciso, obsesivo que causa asombro. Es escultura, es objeto, es relieve, se puede tocar, se puede mirar desde distintos ángulos, proyecta sombra y cada una de las obras presenta un universo diferente, un juego que provoca en el contemplador fascinación por la luz y movimiento intrínsico que emana de ellas. Una obra sobresaliente que se puede mirar una y otra vez, que causa una quieta impresión en uno, según la estética taoísta, y que se obtiene con una combinación de talento y mucho trabajo Lunes a Viernes de 15 a 20 hs.
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