15 de marzo 2012 - 00:00

Embajada: familiares denuncian pista local

Una nutrida delegación de funcionarios del Gobierno de Israel participará mañana del acto en que se conmemorarán los veinte años del atentado terrorista que destruyó la sede de la Embajada de Israel en la calle Arroyo. El aniversario llega, una vez más, sin que se haya avanzado ni un centímetro en el esclarecimiento del ataque.

La novedad más importante que se producirá en el acto que arrancará -como hace 19 años- a las 14.50 (hora del atentado) con el sonido de la sirena la proporcionará Carlos Sussevich, padre de una de las 29 víctimas fatales. Dirá que tienen dudas sobre la versión oficial, que sindica al grupo terrorista Yihad Islámica como autor del ataque.

«Hay una gran posibilidad de que el atentado haya sido hecho por miembros de las fuerzas de seguridad; en 1992 ni Irán ni la Yihad Islámica ni Hizbulá (los dos grupos terroristas que financia el régimen de Teherán) estaban en condiciones operativas de atacar a tanta distancia, y de hecho no lo hicieron». Sussevich no lo admite del todo, pero el grupo de familiares tiende a pensar que se trató de un «crimen por encargo», con policías o miembros de las fuerzas armadas como brazo ejecutor y Siria como instigador.

Esta afirmación entrará en contradicción con lo que dirán los enviados por Jerusalén al acto, y que centrarán sus discursos y declaraciones a los medios en un tema: Irán como amenaza para la paz mundial y centro de financiamiento del terrorismo.

Sussevich será el segundo orador en el acto de mañana; lo precederá Dani Carmon, actual embajador israelí ante las Naciones Unidas. Después hablarán -en este orden- Julio Alak (ministro de Justicia), el vicecanciller Eduardo Zuain, el ministro sin cartera israelí Yossi Peled y el vicecanciller de ese país, Dani Ayalon. El cierre estará a cargo de Yitzhak Sheffi, que era embajador de Israel aquel 17 de marzo de 1992, y que poco después se retiró de la carrera diplomática.

Llamativamente, casi nadie parece recordar que hay una causa, y que ésta está radicada (desde el primer día) en la Corte Suprema de Justicia. Los familiares y la sociedad en general guardan un mal recuerdo de la Corte de ese tiempo, presidida por Ricardo Levene; no sólo «cajoneó» la investigación sino que uno de sus miembros llegó a afirmar que no había habido atentado alguno sino la explosión de un arsenal que guardaban los israelíes en el sótano de la casona de Arroyo y Suipacha. Todos los peritajes realizados descartaron de plano esta idea.

«Esta Corte es totalmente distinta: nos reciben, nos escuchan y percibimos una voluntad clara de avanzar en el esclarecimiento. Y creo que podría suceder», se esperanza Sussevich pese a las dos décadas transcurridas desde aquella tarde de marzo en que la ciudad se estremeció por la explosión. Hasta esa fecha el ataque contra la embajada había sido el peor atentado terrorista de la historia argentina. Dos años más tarde, una Trafic blanca cargada de explosivos que se incrustó en el edificio de la AMIA le quitaría ese trágico «honor».

Sergio Dattilo

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