1 de agosto 2011 - 00:00

Emergen coimas millonarias en el Ejército de Brasil

Enzo Martins Peri, comandante en jefe del Ejército, daría un nuevo dolor de cabeza al Gobierno de Dilma Rousseff por un caso de corrupción. La presidenta ya se vio obligada a despedir a su jefe de Gabinete y al titular de Transporte.
Enzo Martins Peri, comandante en jefe del Ejército, daría un nuevo dolor de cabeza al Gobierno de Dilma Rousseff por un caso de corrupción. La presidenta ya se vio obligada a despedir a su jefe de Gabinete y al titular de Transporte.
Brasilia - La Justicia de Brasil abrió una investigación sobre el comandante del Ejército, Enzo Martins Peri, y otros altos mandos de esa fuerza, sospechados de haber desviado unos 7,5 millones de dólares, al tiempo que continúa siendo incierta la situación del ministro de Defensa, Nelson Jobim.

La Procuradoría General de la Justicia Militar está investigando a Peri y a otros siete generales, sospechados de haber firmado 88 contratos irregulares de obras de infraestructura por 11 millones de reales. Peri es comandante del Ejército desde 2007, cargo que fue designado por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y ratificado este año por su sucesora, Dilma Rousseff.

Antes de asumir, Peri había estado a cargo del Departamento de Ingeniería y Construcción del Ejército que realizó varias obras junto al Ministerio de Transporte, cuyo titular, Alfredo Nascimento, renunció este mes acusado de cobrar sobornos millonarios a empresas constructoras para concederles contratos. Las averiguaciones sobre presuntas maniobras dolosas fueron iniciadas en mayo de este año por la fiscal militar Claudia Moreira Luz luego de que se detectaran presuntos ilícitos.

Los Batallones de Ingeniería del Ejército tienen como función específica la construcción de obras para el sector, pero en los últimos años fueron contratados para participar en grandes emprendimientos, incluidos en el Programa de Aceleración del Crecimiento, que abarcan rutas, aeropuertos y obras hidráulicas.

Uno de los casos citados por la Justicia es el del mayor Wa-

shington Luis Palma
-miembro del Instituto Militar de Ingeniería-, quien creó 6 empresas privadas que ganaron varias de las licitaciones convocadas por el Ministerio de Transporte. De acuerdo con documentos confiscados, en un año Palma hizo transacciones por de u$s 600 mil a su cuenta y realizó al menos 14 viajes a Estados Unidos.

Ante la denuncia, el Centro de Comunicaciones del Ejército consignó, en nota oficial, que «no les cabe a esta fuerza ni a los militares citados emitir ningún tipo de posición sobre el asunto».

Este nuevo capítulo viene a sacudir los complicados primeros pasos de Rousseff al mando, que en sólo seis meses sufrió dos importantes bajas: Nascimento en Transporte y su mano derecha, el jefe de Gabinete y antiguo funcionario lulista, Antonio Palocci.

En el caso de Palocci -que debió renunciar por enriquecimiento rápido-, la decisión de Rousseff fue muy costosa: no solamente había sido su líder de campaña, sino que él garantizaba la continuidad del esquema de acuerdos con diversas fuerzas políticas y corporativas que facilitan la gobernabilidad.

Mientras esquiva las balas, a Rousseff le surge otro inconveniente dentro de su propio Gobierno, pero esta vez no por corrupción. El ministro de Defensa, Nelson Jobim, integrante del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro), un aliado del PT, confesó públicamente el sábado que él no había votado por Dilma, sino por su rival, José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB). Estas declaraciones, sumadas a la oposición del ministro a permitir la apertura de documentos secretos de la última dictadura militar, despertaron el malestar en el Palacio del Planalto. De acuerdo con el diario O Globo, Rousseff analiza pedir la renuncia de Jobim.

Ante los rumores sobre la caída de Jobim, el exmandatario Lula afirmó el fin de semana en la Escuela Superior de Guerra que fue un buen ministro de Defensa y elogió su «competencia».

Jobim ocupa el cargo desde julio de 2007, en el tramo final del mandato de Lula.

Agencia ANSA

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