17 de noviembre 2009 - 00:00

Emotiva cita con familiares

Uno de los momentos más emotivos de la estadía de Shimon Peres a la Argentina se produjo en el breve hiato entre su visita a la Cancillería y la audiencia que tuvo con Cristina de Kirchner. En ese lapso, Peres depositó una corona de flores -con la leyenda «El presidente de Israel», escrita en castellano y en hebreo- en la plaza que ocupa el predio que albergó a la embajada del Estado judío hasta el atentado terrorista que la destruyó el 17 de marzo de 1992.

El mandatario se asombró ante el «fantasma» del contorno de la vieja casona que albergaba la representación diplomática, todavía dibujado contra la medianera que la se-paraba del edificio vecino. Después, conversó con cuatro de los sobrevivientes del ataque que dejó 36 víctimas fatales, y estrechó en un largo apretón de manos a cada uno de ellos. Quizás imitando la práctica de los rabinos cuando les dan una bendición a sus feligreses, Peres mantuvo la mano de cada sobreviviente entre las suyas mientras les da-ba un mensaje de aliento, esperanza y compañía.

Entre quienes recibieron esta bendición laica dada por Peres se contaron la camarista Rosa del Socorro Lescano -que perdió a su esposo esa fatídica tarde-; el entonces jefe de prensa de la embajada, Jorge Cohen, y Alberto Romano, que continúa trabajando para la Cancillería israelí.

Peres -que arribó al lugar en medio de un impresionante despliegue de seguridad, como en toda su estadía porteña- dijo lamentar no poder permanecer más tiempo, justamente porque lo aguardaba Cristina de Kirchner, y partió con su comitiva, encabezada por el actual embajador, Daniel Gazit, y el presidente de la AMIA, Guillermo Borger. Detrás quedaron las flores y las lágrimas que supo arrancar de los sobrevivientes.

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