29 de abril 2009 - 00:00

Empeoran los rindes en soja en Córdoba y Santa Fe

El progreso de la trilla de la soja de segunda registra promedios que no superan los 10 a 15 quintales por hectárea en el noroeste de Buenos Aires, una de las provincias más afectadas por la sequía.
El progreso de la trilla de la soja de segunda registra promedios que no superan los 10 a 15 quintales por hectárea en el noroeste de Buenos Aires, una de las provincias más afectadas por la sequía.
A pesar de que aún no existen datos oficiales sobre la cosecha de soja y maíz, ya que la Secretaría de Agricultura dejó de publicar su panorama agrícola semanal, la Bolsa de Comercio de Rosario dio a conocer algunas estimaciones en soja y maíz de las principales zonas productivas del país. Los rindes no son alentadores para los productores, que afirman que la actividad agrícola (maíz y trigo) ya no es rentable debido a los altos costos de producción y la terrible sequía que afecta al país.

El progreso de la trilla de la soja de segunda registra promedios que no superan los 10 a 15 quintales por hectárea en el noroeste de Buenos Aires. También en Santa Fe y en sur y el este de Córdoba las pérdidas por el bajo peso de los granos, en las siembras tardías y de segunda, están limitando las expectativas que se tenían.

«Hay un sabor amargo por las pérdidas económicas que esto significa, dado que se suma al fracaso de la soja de primera y el maíz», aseguró el último informe de la entidad rosarina.

Buenos Aires

En Pergamino se están trillando los últimos lotes de soja y maíz que quedan en pie. La media de rindes en soja apenas se ha sensibilizado ante la mejora de los lotes de segunda, que han dejado valores por encima de los 21 quintales por hectárea hasta los 33 quintales.

En el área de San Antonio de Areco se avanzó al 85% de la superficie cosechada de soja. Los rindes siguen mostrando la mayor cantidad de valores, generalizándose entre los 18 y los 25 quintales por hectárea. El maíz terminó la campaña con una media de productividad unitaria de 37 quintales por hectárea.

En Junín la cosecha terminará en 10 días aproximadamente. En cuanto a soja de primera, los rindes disminuirán en un 40% con respecto al año anterior. La soja de segunda presenta un piso de rinde extremadamente bajo, oscilando entre los 3 y 3,5 quintales por hectárea, y el techo no supera los 15 quintales por hectárea. En relación con el maíz, los primeros lotes arrojaron rindes muy bajos, que estuvieron en el orden de 30-40 quintales por hectárea.

Santa Fe

La cosecha de la oleaginosa de segunda en el distrito de Carlos Pellegrini avanzó un 90%. Los rindes van de los 20 quintales a los 30 quintales por hectárea.

En la zona de Bigand, también el 90% de la superficie de soja ha sido cosechado. Los rindes promedios se ubican en los 25 quintales por hectárea, con una variación muy grande según las lluvias caídas. El maíz también asciende al 90% de la superficie implantada; el rinde promedio obtenido hasta el momento es de 80 quintales por hectárea.

Hacia el este, en Monje, la cosecha de soja avanza a medida que se maduran los lotes. «Las máquinas esperan los lotes, porque sobran cosechadoras por lo magros rendimientos», comentan los ingenieros agrónomos de la zona. En la oleaginosa de primera el avance es del 50% de la cosecha.

Córdoba

En las proximidades de Morrison y Bell Ville finalizó la cosecha de soja de primera con un promedio de 35 quintales por hectárea y rindes entre 25 y 45 quintales por hectárea. El maíz está casi terminado -96%-, con un promedios de 82 quintales por hectárea y rindes entre 55 y 100 quintales por hectárea. La cosecha de soja de segunda -90%- empezó con rindes entre 30 y 35 quintales por hectárea pero, a medida que avanzó la cosecha, fueron disminuyendo hasta los 20-25 y es posible que los últimos rindes sigan decreciendo. Ingenieros de la zona afirman que «la siembra de trigo sigue complicada por la falta de agua y, de haber humedad, solamente se hará para mantener la rotación».

Hacia la localidad de Marcos Juárez la cosecha de soja de primera finalizó con una media de 36 quintales por hectárea.

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