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Empiezan a cumplir promesas con Alarcón
María del Carmen Alarcón
En ambos casos, la promesa original era que Alarcón podría mostrar esas medidas inmediatamente después de haber llegado al gobierno de Cristina de Kirchner. La santafesina asumió el lunes pasado. Sin embargo, desde la Jefatura de Gabinete se le pidió paciencia a la nueva funcionaria, y esperar a que termine el paro del campo que culminó el viernes pasado. Según la visión oficial, si se hubiera lanzado la liberalización para las exportaciones del maíz y el trigo entre el martes y el viernes, la medida podría haberse tomado en algún sector de la Mesa de Enlace (y también en realidad en Olivos), como una muestra de cierta debilidad ante el campo. Como además, para la visión oficial, el paro fue un fracaso (al menos según el seguimiento especializado que se hace sobre las tapas de los diarios y las repercusiones en las radios y canales de televisión de todo el país), para el Gobierno habría llegado la hora de remar la iniciativa en la «batalla» contra el campo y comenzar a acelerar medidas que coloquen al oficialismo mejor parado ante los productores. Al menos ante los que aún no muestran una cruzada declarada contra el oficialismo.
Poder
Fernández tiene además esperanzas en que la llegada de Alarcón al Gobierno, y una posible recorrida de la funcionaria por el interior del país, cambien algo la visión que se tiene del oficialismo. Para esto, la nueva secretaria de Integración Nacional, necesita poder para lograr aplicar las medidas prometidas por el Gobierno.
No habrá mayores problemas para que la primera, las exportaciones de trigo y maíz, comiencen a aplicarse rápidamente. Todas las reglamentaciones están preparadas y sólo se necesita se anuncien abiertamente a los productores. Incluso la Aduana, que maneja indirectamente el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, no pondrá reparos mayores en la aceleración de la medida y asegura tener todo listo para comenzar a aplicar la liberalización de estas ventas al exterior.
La segunda medida prometida a Alarcón genera más resquemores y problemas dentro del gabinete. Se trata del abandono oficial de la discrecionalidad para la flexibilización de las exportaciones de los siete cortes de carne que se exportan. La nueva funcionaria repite cada vez que algún hombre fuerte del Gobierno la pueda escuchar, que esta decisión sería un bálsamo para los productores ganaderos y le podría mostrar ante su público, que efectivamente tiene sentido su presencia en el Gobierno de los Kirchner. Repite insistentemente que la medida trazaría un antes y un después en la relación del Gobierno con el campo, y le permitiría al oficialismo reducir la brecha de separación que lo enfrenta con los productores primarios. Otras fuentes cercanas a su nombramiento hablan incluso de la posibilidad que esta medida, cruzada con otras que favorezcan a los productores lecheros, provocarían un posible quiebre dentro de la Mesa de Enlace.
Sin embargo, Alarcón y los otros defensores de la medida, chocan contra una pared. Para que se pueda exportar sin discrecionalidad, debería dejar de manejar este sector el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la persona designada por Kirchner para decir quién puede recibir el ROE rojo (permiso para exportación de carne) y quién no. Más específicamente, el funcionario tiene el poder para decidir qué frigorífico puede exportar y cual no, a partir de los informes que recibe sobre abastecimiento a locales cárnicos amigos a precios avalados por el INDEC.
Las próximas horas serán entonces fundamentales para saber si todo lo que se le prometió a María del Carmen Alarcón para llegar al Gobierno es verdad o una estrategia más del kirchnerismo para ganar tiempo mientras continúa la misma política sin variaciones. Alarcón igualmente les tiene una promesa a sus socios del grupo Pampa Sur: si esto no se cumple, aseguró que no duraría un mes en el cargo.


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