28 de julio 2009 - 00:36

Empleos: vuelven a elegir a veteranos sobre jóvenes

El mercado laboral sintió el cimbronazo de la crisis: los egresados ya no consiguen empleo. Los jóvenes profesionales se quejan de que ubicarse hoy es una misión casi imposible. Dicen que con el título en la mano golpean las puertas de las empresas sin obtener respuesta, al revés de lo que ocurría apenas un año atrás cuando la oferta de trabajo para estos profesionales era abundante.
Los únicos que parecieran estar exentos a este cambio del mercado laboral son los profesionales del sector IT, que continúan su auge pese a que los sueldos ya no son tan generosos como un año atrás.
Ante las dificultades económicas, las compañías acotaron la incorporación de nuevos empleados. De hecho, en junio las búsquedas de personal permanente (que en su mayoría están orientadas a gente con título terciario o universitario) cayeron un 40% respecto al mismo mes de 2008, según datos proporcionados por la consultora de recursos humanos Adecco.
Los especialistas del sector aseguran que fueron muchas las empresas que se vieron obligadas a recortar costos y optaron por no reemplazar los puestos que quedaban vacantes, distribuyendo esas tareas entre otros empleados.
Ante la complejidad de la coyuntura local, hoy prefieren personal adulto y no jóvenes recién egresados, dado que a la hora de capear la tormenta, dicen, vale más la experiencia que los conocimientos teóricos. Una buena noticia, al menos, para el personal calificado de más de cuarenta, para los que hasta hace poco tiempo la oferta de trabajo era casi nula.
«Muchas empresas se vieron obligadas a reducir personal y los departamentos que antes estaban manejados por cuatro personas, hoy quedan en manos de una. Y para esos puestos se necesitan perfiles experimentados. Con la crisis no tienen tiempo para invertir en formar nuevos profesionales», explicó a este diario María Sol Benedetic, consultora de Adecco.
La experta aseguró que actualmente los más demandados son los ingenieros con conocimiento de idiomas, algo que escasea en el mercado. «Hoy no pesa tanto un título. Se prioriza la práctica y la habilidad, y por eso se toma gente más grande», agregó.
Además, la epidemia de gripe A profundizó la gravedad de la situación, ya que la mayoría de las compañías que necesitaba personal, canceló la búsqueda. «Está muy complicado conseguir trabajo. Hace seis meses que busco algo que tenga que ver con lo que estudié pero no logré ubicarme. Te llaman hasta tres veces de una misma empresa pero al final nunca te toman», se queja Marcelo Clementi (24 años), que en diciembre se recibió de licenciado en Administración de Empresas con uno de los mejores promedios de su promoción.
Coincide Pablo Muller, (23 años) egresado de Ciencias de la Comunicación: «Hace un año que busco trabajo de mi especialidad y no encuentro. Sólo dos de los compañeros de mi promoción están trabajando; el resto no consiguió nada y eligió trabajar de otra cosa o se volcó a estudiar otra carrera, que es lo mismo que estoy haciendo yo».
Otro de los puntos conflictivos es el salarial: los jóvenes profesionales se quejan de que les ofrecen poco. «Estuve ocho meses como pasante en un estudio contable. Cuando me recibí, quisieron efectivizarme pero me ofrecían sólo $ 200 más que lo que venían pagándome y tenía que trabajar 10 horas más por semana, algo que lógicamente no me convenía. Hoy con $ 1.600 no puedo mantenerme sola», explica Clara Balbi (24 años).
Otra mala noticia es que la nueva ley de pasantías complicó a muchas empresas que ya no encuentran tan ventajosa esta modalidad de práctica laboral, por lo que la demanda de pasantes también se acotó.
La situación es aún más compleja para los que se inclinaron por las carreras «de moda», como Diseño de Indumentaria, Ciencias de la Comunicación, Turismo, Marketing o Publicidad: ante el boom de estudiantes que estas disciplinas vivieron hace cinco años, el mercado se saturó de estos profesionales que hoy compiten por los pocos puestos disponibles.
María Belén Estévez (23 años), estudiante de Diseño de Indumentaria, dice tener miedo de haber destinado tantos años de estudio a una carrera que hasta el momento no le abrió ninguna posibilidad laboral.
«Me falta un año de carrera y no encuentro trabajo de mi profesión. Se suponía que siendo estudiante avanzada las cosas iban a ser más fáciles, pero no encontré ni una pasantía. Las marcas de ropa trabajan con sus propios diseñadores y si no tenés recomendación ni siquiera te toman una entrevista. Por otro lado, lanzarse a producir ropa para vender en comercios es un riesgo porque implica invertir mucho dinero y nadie asegura que se pueda recuperar», explica Estévez.
«Son las nuevas condiciones del mercado y lo único que pueden hacer los jóvenes egresados es seguir capacitándose para mostrarse más competitivos», concluyó Benedetic.

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