30 de octubre 2009 - 00:00

Empresarios reclaman menos política y más economía

Los empresarios reunidos en IDEA coincidieron en reclamarle al Gobierno más atención a las cuestiones económicas, como el conflicto con Brasil, que a las discusiones políticas.
Los empresarios reunidos en IDEA coincidieron en reclamarle al Gobierno más atención a las cuestiones económicas, como el conflicto con Brasil, que a las discusiones políticas.
Mar del Plata (enviado especial) - Los empresarios convocados por IDEA para su 45° Coloquio están más preocupados porque el Gobierno parece más preocupado por la política que por los problemas de la economía. Esto, que parece un galimatías, es un hecho fácilmente comprobable en cuanta charla se produce en los pasillos del Sheraton Mar del Plata, donde se desarrolla este encuentro académico-económico.

A diferencia de lo que venía sucediendo en años anteriores, el Coloquio atrajo a numerosos CEO y «números uno» de empresas de primera línea. Esto contrastó con el hecho de que el presidente del Coloquio (Alberto Schuster, de la consultora KPMG) y de IDEA (Gustavo Ripoll) no son justamente representantes de las empresas más grandes del país. «Lo que pasa es que en la Argentina, a diferencia de lo que ocurre en el resto del mundo, los CEO y los dueños de las empresas están en el día a día, y no tienen tiempo para estas actividades gremiales-académicas. En cambio, Bill Gates, que delegó todo, puede hacer lo que hace», justificaba uno de los empresarios que no quiso ser parte de la conducción de IDEA.

De todos modos, el listado de CEO fue importante: Eduardo Caride (Telefónica), Cristiano Rattazzi (Fiat), Andrés Cordero (Metrogas), Horacio Cristiani (Gas Natural BAN), Carlos de la Vega (Camuzzi Gas), Guillermo Casio (IBM), Richard Stuart Milne (Banco Patagonia), Alberto Pizzi (Kraft Foods), Pablo Devoto (Nestlé), Carlos Ormaechea (Tecpetrol) y Guillermo Murchison (TZ Terminales), entre otros.

Dos presencias (incluso entre los auspiciantes) llamaron la atención: la de los «amigos» del kirchnerismo Cristóbal López y Claudio Cirigliano (Grupo Plaza), ambos buscando insertarse en el «mainstream» del empresariado argentino. En sentido inverso, llamó la atención la ausencia entre los sponsors de Arcor, que fue explicada por su director de relaciones institucionales, Adrián Kaufmann Brea, con el hecho de que «no podemos estar en todos lados».

Lo cierto es que las mesas del salón principal del Sheraton, que resultaron insuficientes para albegar a los interesados en escuchar a Eduardo Duhalde y a Rodolfo Terragno, fueron quedando vacías a medida que avanzaba la tarde. Como casi siempre pasa, lo más jugoso pasaba en los pasillos.

Patético

Allí Juan Forn (Molinos Río de la Plata) advertía que es «patético que vengan desde Perú y desde Colombia a decirnos cómo tenemos que gobernarnos. Sin ofender a esos países hermanos, hasta hace no mucho tiempo era la Argentina la que podía ayudar al resto del continente con sus académicos».

Se refería a las exposiciones de los ex presidentes César Gaviria (Colombia) y Alejandro Toledo (Perú), que hablaron, respectivamente, del combate contra el narcotráfico y de la inserción de su país en el mundo. Ambos, junto con Duhalde -que se fue y no aceptó el convite por otras obligaciones- fueron invitados a un almuerzo con los patrocinadores del encuentro; allí -según versiones- Gaviria atacó duramente al peronismo como fuerza política y tuvo palabras poco alentadoras respecto del futuro de la Argentina en lo que hace a la penetración de los carteles de la droga.

La otra gran pregunta que se hacían los empresarios entre sí era la conflictividad sindical, el avance de los movimientos de izquierda violenta en sus comisiones internas y la recuperación (o no) del nivel de actividad.

Mejoría

Luis Betnaza, de Techint, revelaba que «estamos mejor, pero aún muy lejos de las cifras de producción del año pasado». El ejecutivo (mano derecha de Paolo Rocca) admitió que «llegamos a producir 80.000 toneladas, contra las 240.000 del año pasado. Ahora estamos en 150.000».

Por su parte, Pedro López Matheu, director de relaciones institucionales de Kraft, aseguró que el conflicto que paralizó a la alimentaria «parece totalmente superado: la planta está produciendo a full desde que se la desalojó».

Otros, sin embargo, no hablaban «on the record», pero aseguraban tener «mucha inquietud» en relación con lo que está pasando con el movimiento gremial. «Estábamos acostumbrados a conversar con los gremialistas de antes, con los que teníamos obvias diferencias, pero que al final arreglábamos. Ahora, con estas comisiones internas, todo es un conflicto que parece terminar con el cierre de la empresa».

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