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Empresas deben calibrar el flujo de negocios

ENCARAR CORRECCIONES
La voluntad de encarar correcciones, una política económica más consistente y racional, y la intención que tenía el Gobierno de acceder al financiamiento externo iban a servir de puente para recorrer la transición política/económica.
Sin embargo, dicha percepción cambió drásticamente, primero con la resolución de la Justicia norteamericana en torno al litigio con los fondos buitre, y luego con la reacción por parte del Gobierno argentino.
Si bien resulta claro que el fallo es muy discutible y que las restricciones legales (por ejemplo la cláusula RUFO) son operativas, la percepción fue que se fijó una postura inamovible sin agotar la búsqueda de mecanismos técnicos que permitiesen llegar a una solución de fondo con la totalidad de los tenedores.
En términos económicos, entonces el Gobierno pasó de un programa donde pretendía conseguir divisas en los mercados financieros y "vivir de prestado" a la idea de "vivir con lo nuestro", y sus consecuentes efectos de mayor intervencionismo en el sector privado. La promoción de la Ley de Abastecimiento es un claro ejemplo de ello.
La escasez de divisas implicará un refuerzo por parte del Gobierno argentino en las restricciones a la demanda de dólares que afectarán a la producción, las inversiones y el mercado de trabajo.
En este contexto, donde el Gobierno sigue sin trabajar sobre las cuestiones de fondo y los desequilibrios en la economía son crecientes, la presiones sobre el tipo de cambio serán cada vez mayores.
PANORAMA ADVERSO
Hoy la incertidumbre es la norma y el sector privado se prepara para un año en que la performance económica volverá a ser adversa, con fuerte presiones de costos y un mercado interno y externo en retracción.
En este sentido, las empresas deberán plantear una estrategia que les permita sortear esta fase del ciclo de deterioro de la situación económica, calibrando el flujo de negocio, sin perder la visión de mediano y largo plazo.
El próximo Gobierno tendrá la oportunidad de marcar un cambio de rumbo que implique el retorno -en un plazo relativamente corto- a un sendero de crecimiento, con menor intervencionismo y mayor previsibilidad. Sólo en un marco de confianza se desarrollarán las potencialidades de la economía argentina.
(*) Director de Ecolatina

